Internacional

EN DEFENSA DE LA CRITICA

El antisionismo no es antisemitismo

La Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto establece una "definición práctica" del antisemitismo increiblemente vaga. El objetivo es usarla como base para atacar a cualquiera que critique al estado sionista de Israel.

Martes 30 de junio | 23:55

EFE/EPA/ALAA BADARNEH

¿Qué es el antisemitismo? A pesar de la compleja historia del término, la definición es bastante simple: racismo anti-judío.

La Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) establece una "definición práctica, jurídicamente no vinculante" que a primera vista podría parecer inocua:

“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto”

La IHRA es una alianza de 31 países (en su mayoría europeos y en su mayoría imperialistas). Esta definición, como dijo David Feldman, director del Instituto Pears para el Estudio del Antisemitismo, es "desconcertantemente imprecisa". Puede que signifique odio, pero puede que no. Podría estar dirigido contra los judíos - pero también podría estar dirigido contra los quienes no son judíos. Esta definición cubre todo y nada.

Las 52 palabras de la definición no mencionan el estado de Israel o el sionismo. Sin embargo, esta va acompañada de once ejemplos, explicando que "Los ejemplos contemporáneos de antisemitismo (...) podrían, teniendo en cuenta el contexto general, incluir, pero no se limitan a..." De estos once ejemplos, siete se relacionan con Israel.

Si bien la definición no puede ser más vaga, los ejemplos explicitan que toda oposición al Estado de Israel debe considerarse antisemita. El octavo punto es: "Aplicar una doble vara exigiendo [a Israel] un comportamiento que no se espera ni se exige de ninguna otra nación democrática".

Pero, ¿qué es exactamente lo que constituye una "doble vara"? ¿Y quién decide? Todo el mundo condena la brutal ocupación de Palestina por parte de Israel. Pero el gobierno israelí y sus partidarios señalarán otros casos de limpieza étnica, ocupación y asesinatos en masa para afirmar que Israel está siendo tratado injustamente.

Otro ejemplo de supuesto "antisemitismo" es: "Negar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, por ejemplo, alegando que la existencia de un Estado de Israel es una empresa racista". Así que cualquiera que no apoye un Estado exclusivamente judío que abarque toda Palestina, y cualquiera que defienda el derecho a la autodeterminación de los palestinos, es antisemita.

El sionismo aquí se presenta como un movimiento de liberación nacional ("autodeterminación"). Pero los fundadores del sionismo fueron muy explícitos en que el suyo era un proyecto colonial, e inicialmente buscaron el patrocinio del Imperio Británico. Londres esperaba crear un "pequeño y leal Ulster judío en un mar de arabismo hostil", en palabras de un gobernador británico de Jerusalén. Siguiendo el modelo de Irlanda del Norte, una población de colonos garantizaría los intereses del imperialismo. Israel ahora cumple un papel similar para la potencia imperialista hegemónica, los Estados Unidos. La exigencia de desmantelar el régimen sionista no consiste en negar autodeterminación, sino que es una exigencia básica de descolonización, que no difiere de lo que fueron en su momento las exigencias de poner fin al apartheid en Sudáfrica (que, por supuesto, Israel apoyó).

Una campaña internacional

Los partidarios de Israel han tratado de introducir esta definición en todo el mundo, desde campus universitarios hasta parlamentos nacionales, para luego atacar a la izquierda como antisemita. Esto es precisamente lo que el gobierno argentino de Alberto Fernández, en cooperación con el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu, está intentando. El Frente de Izquierda y los Trabajadores - Unidad (FIT-U) rectificó su posición y rechazó esta definición en la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

La definición es tan vaga que no tiene sentido - pero ese es precisamente el punto. Sobre esta base, cualquiera puede ser acusado de antisemitismo de manera creíble, y cualquiera puede ser protegido de esa acusación. Kenneth Stern, quien escribió la acusación original lo dijo muy claramente al diario The Times of Israel “Desde 2010, la derecha judía intenta tomar esta definición (...) y usarla para suprimir el discurso pro Palestino dentro de las universidades”.

Donald Trump, por ejemplo, violó públicamente el sexto punto: "Acusar a los ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a las supuestas prioridades de los judíos en todo el mundo, que a los intereses de sus propias naciones". Hablando a los judíos de EEUU, Trump se refirió al gobierno israelí como "su gobierno". Sin embargo, Trump nunca ha sido acusado por estas fuerzas de derecha de antisemitismo.

Benjamín Netanyahu viola continuamente el punto once: "Hacer a los judíos responsables colectivamente de las acciones del estado de Israel". Su gobierno trata constantemente de definir al estado de Israel - cuyos ciudadanos judíos constituyen menos de la mitad de la población judía del mundo - como la "nación-estado del pueblo judío". Cada crimen cometido por el estado israelí es presentado al mundo como el trabajo de "los judíos". Pero de nuevo, Netanyahu nunca ha sido acusado de antisemitismo.

Una completa redefinición

Somos testigos de una completa redefinición del término antisemitismo. Ahora es usado por representantes de la derecha como Jair Bolsonaro de Brasil o Viktor Orban de Hungría para atacar a la izquierda. Estas figuras combinan las clásicos expresiones antisemitas - como su odio a George Soros como el supuesto titiritero judío del mundo - con un fuerte apoyo al gobierno de derecha de Israel. Esto podría parecer una contradicción.

Pero las iglesias evangélicas, cuya doctrina afirma que los judíos asesinaron a su salvador y que todos deben morir en el apocalipsis para que los justos asciendan al cielo, han sido durante mucho tiempo la base del apoyo a Israel en los Estados Unidos Para dar sólo un ejemplo, el predicador John Haggee dijo que el Holocausto fue el castigo de Dios para los judíos - Haggee habló en la apertura de la embajada de EE.UU. en Jerusalén y recibió alagos del gobierno israelí.

El sionismo nunca fu tímido acerca de las alianzas con la fuerzas antisemitas de la extrema derecha. El fundador del sionismo, Theodor Herzel, se reunió con el Ministro del Interior de la Rusia zarista, el declarado antisemita Vyacheslav von Plehve, para hablar de cómo convencer a los judíos de que abandonen Rusia. El gobierno nazi de Alemania incluso firmó el acuerdo de Haavara con los sionistas para ayudar a los judíos a salir del país, rompiendo así el boicot internacional a la Alemania fascista.

Atacando a la izquierda

Así que la definición de la IHRA es empleada por la derecha (antisemita) para atacar a la izquierda. Esto sucedió con Jeremy Corbyn, un reformista de izquierda que fue sorprendentemente elegido líder del Partido Laborista en el Reino Unido. Corbyn no era radical, pero era muy popular entre la juventud. Su historial de oposición a la OTAN y a las guerras imperialistas, y también a la ocupación de Palestina, significaba que era inaceptable para la clase dirigente británica como posible primer ministro.

Una de las principales herramientas que utilizaron para luchar contra Corbyn fue la acusación de antisemitismo. Y hay una cierta ironía en el hecho de que los tabloides británicos, con sus largas historias de odio al pueblo judío e incluso de apoyo a Hitler, lo acusaran de antisemita. El Partido Laborista se vio obligado a adoptar la definición de la IHRA, y sobre esa base, expulsar a cualquiera que expresara cualquier tipo de oposición a Israel. Los expulsados incluyen a la activista antirracista Jackie Walker, que es judía y afrodescendiente y al socialista israelí-británico Moshé Machover.

No es inusual la extrema derecha acusen a los judíos de antisemitismo. El ejemplo más absurdo fue el asesor de Trump, Sebastián Gorka, que apareció en la televisión la noche de la elección de Trump llevando un símbolo de los fascistas húngaros. ¡Gorka acusó a un crítico judío liberal de antisemitismo!

Nuestra historia

Pero el hecho de que se haga una utilización política del término antisemitismo no puede ocultar, de ninguna manera, que el odio racial a los judíos sigue existiendo. Desde ataques a miembros de la comunidad hasta el resurgimiento de grupos neonazis y supremacistas blancos que en Europa y Estados Unidos usan simbología nazi e invocan su supuesta pureza racial. Contra esta expresiones de intolerancia luchamos sin cuartel, siempre lo hicimos y siempre lo haremos.

La izquierda que se reclama socialista tiene una larga historia de lucha contra el antisemitismo. August Bebel se refirió a él como el "socialismo de los tontos". El pueblo judío siempre jugó un papel muy importante en el movimiento socialista porque el socialismo prometía una completa igualdad para todos, y una disolución de los rígidos grupos nacionales y étnicos en una cultura humana universal.

Al mismo tiempo siempre nos hemos opuesto al sionismo. Entre los trabajadores judíos de Europa, el sionismo era una corriente minoritaria. Los trabajadores judíos revolucionarios se opusieron a la utopía reaccionaria de un nuevo estado judío en Palestina - prefirieron luchar donde estaban, junto con los trabajadores de todas las demás nacionalidades, por su liberación común.

El hecho de que los socialistas, que una vez fueron acusados de representar una conspiración judía, sean ahora acusados de antisemitismo, es probablemente uno de los más extraños fenómenos del capitalismo en decadencia. Pero los socialistas seguiremos luchando por el programa que siempre hemos defendido: contra todas las formas de racismo, y también contra el imperialismo y el colonialismo, por la autodeterminación de todos los pueblos oprimidos, incluidos los palestinos.

Luchamos por una revolución socialista en el Medio Oriente. Exigimos el derecho al retorno de todos los refugiados palestinos y el desmantelamiento del Estado israelí como enclave pro imperialista y colonial. Nuestro objetivo es una Palestina socialista con plenos derechos democráticos para todas las personas que quieran vivir allí. Una economía planificada democráticamente permitiría romper con el imperialismo y crear condiciones de vida iguales para todos.






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