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Red Internacional

El dato surge del análisis realizado por el Observatorio del Derecho Social de la CTA. La inflación del octavo mes del año fue del 7 % y la remuneración de los asalariados creció sólo 4,6 %. Con esta caída quedaron un 2,4 % por debajo de diciembre del 2019 cuando se habían hundido debido a la crisis económica provocada por el gobierno de Mauricio Macri.

Miércoles 5 de octubre | Edición del día

La casi inexistencia de medidas por parte del Frente de Todos para frenar la inflación y las decisiones tomadas por los grandes empresarios vienen produciendo un fuerte deterioro en los ingresos de los trabajadores, incluso entre los que cuentan con un empleo registrado (los que mejores condiciones tienen para hacer frente al problema). En agosto, según el Indec, la suba general de precios fue del 7 % y el índice del RIPTE, remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), arrojó un aumento de apenas 4,6 % para el mismo periodo.

El análisis fue informado por Luis Campos, el coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA - Autónoma, mediante la red social Twitter. Allí afirmó que los datos confirman un “Previsible porrazo del salario real en agosto” y agregó que “La caída interanual fue del 3,5% y en comparación con diciembre de 2019 estamos un 2,4% abajo”. Dentro de esta categoría los más afectados fueron los del sector público que en relación al 2019 quedaron un 2,8 % abajo.

Estos datos tienen en cuenta sólo a una porción de los asalariados. Recordemos que según datos del Indec el 60 % del conjunto de los trabajadores percibió menos de $ 70.000 en el segundo trimestre del año, mientras que el 80% de los ganó menos de $ 100.000 en el mismo período. A la situación de los registrados hay que agregarle que entre noviembre de 2019 y julio de 2022 los trabajadores no registrados sufrieron una caída de 13 % en sus ingresos.

Frente a la suba de precios que deteriora los salarios y jubilaciones, al tiempo que engrosa los bolsillos de los grandes empresarios como los del sector alimenticio, la izquierda propone cuatro medidas: aumento de emergencia para recuperar lo perdido, reapertura de paritarias, salario que cubra la canasta familiar, cláusula gatillo automática ante la suba del costo de vida.

La Junta Interna de ATE Indec calculó que la canasta de consumos mínimos al 31 de agosto fue de $ 192.651. Eso es lo que como mínimo debería ganar un trabajador o trabajadora.

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