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FRANCIA

En medio de movilizaciones Macron avanza en la reforma de pensiones por decreto

La reforma jubilatoria por decreto de Macron logró sortear este martes dos mociones de censura en el Parlamento y sigue su camino hacia el Senado. En las calles hay movilizaciones, pero los sindicatos se niegan a llamar a una huelga indefinida para frenar un proyecto rechazado por la mayoría de la población.

Miércoles 4 de marzo | 13:58

Ante el rechazo creciente en las calles y la opinión pública a su deslegitimada reforma de pensiones, el Gobierno de Macron decidió avanzar en la misma mediante un decreto para anular cualquier tipo de discusión.

Este método absolutamente autoritario y antidemocrático, conocido con el nombre de 49.3, no es una novedad en la política francesa y tampoco es de uso exclusivo de Macron. Por el contrario es un mecanismo que utilizan permanentemente los gobiernos para avanzar en las reformas impopulares que de otra manera no serían siquiera aprobadas en el Parlamento.

Desde la fundación de la V República en Francia en el año 1958 ese impopular método se utilizó 86 veces. La última de ellas fue en el año 2016 cuando el entonces primer ministro, el "socialista" Manuel Valls, aplicó este decreto para aprobar la igualmente odiada reforma laboral, que al igual que la ley actual había provocado enormes protestas en las calles.

En esta ocasión ante la oposición de la calle, las más de 40.000 enmiendas que se habían presentado en el Congreso, y el temor a un cuarto intermedio o una crisis mayor por el Coronavirus, Macron decidió presentar el artículo 49.3 mediante su primer ministro, Édouard Philippe, para saltarse el trámite parlamentario.

A esto le siguieron dos mociones de censura, que es la herramienta que tiene la oposición parlamentaria para oponerse a un decreto de este tipo. Ambas mociones fueron derrotadas este martes al no alcanzar la mayoría absoluta necesaria, fijada en 289 diputados. Sin embargo, aunque el tramite de aprobación de Macron continúa su paso hacia el Senado, el presidente no salió indemne de esta jugada perdiendo en el camino a un senador y varios diputados que abandonaron su formación.

La calle sigue en pie

Mientras tanto en las calles se volvía a llevar adelante una manifestación contra el decretazo para intentar hacer lo que el Congreso fue impotente: voltear la odiada reforma de pensiones.

Miles de personas salieron a manifestarse este martes, como lo vienen haciendo desde el fin de semana, en casi todas partes de Francia. En estas marchas se unen trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, chalecos amarillos, abogados, docentes, estudiantes y trabajadores de la Ópera de París, entre otros. De esta manera vienen mostrando que a pesar de la merma en el número de manifestantes, la determinación de pelear por el retiro definitivo de la reforma de pensiones sigue viva y el movimiento aún no ha terminado.

Lo que queda claro es que si la reforma no se pudo parar a pesar de tener a la mayoría de la opinión pública a favor de los manifestantes y tras una huelga sectorial indeterminada que se extendió durante 50 días, que no fue generalizada por la oposición de las direcciones sindicales, menos se va a poder frenar con acciones aisladas. Sin embargo, esa es la posición de la mayoría de los sindicatos organizados en la Intersincal. Ellos siguen negándose a llamar a una huelga general por tiempo indeterminado hasta que caiga la reforma, y ni siquiera llaman a una serie de acciones coordinadas y continuas, sino que convocan a una acción recién para el 31 de marzo.

Como señala Julian Vadis en el sitio Revolution Permanente de Francia "teniendo en cuenta la experiencia de la primera fase de lucha, ahora la agenda debe ser elaborar un plan de lucha consecuente, para que el movimiento de huelga sea lo más masivo posible, y que se lleve adelante en todos los sectores públicos y privados como se pueda. Es claro que el comunicado de la Intersindical es opuesto a esto".

"La ira y la determinación están presentes, lo que falta es una estrategia y un programa para lanzar una "segunda ronda" de lucha signada por una huelga masiva y renovable. Un modo de acción que ya fue aclamado por la base, como lo demuestra la convocatoria lanzada por la coordinación RATP (transporte metropolitano) / SNCF (ferroviarios), los CGP Grandpuits (central nuclear) y el CGT Energie Paris (electricidad) para realizar una importante reunión nacional hacia la huelga general para el 10 de marzo".






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