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Red Internacional

HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE. Falleció Ricardo Galíndez, histórico dirigente de El Topo Obrero

Este miércoles supimos la lamentable noticia de que, luego de una intervención del corazón, falleció en Lara Ricardo Galíndez, impulsor de una de las corrientes que en el país durante décadas ha luchado reivindicándose del trotskismo. En nombre de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), con esta breve reseña, hacemos llegar nuestro pesar a sus compañeros y familiares.

Ángel AriasSociólogo y trabajador del MinTrabajo @angelariaslts

Viernes 19 de junio de 2020 | 16:18

La mañana de este miércoles 17 de junio, nos llegó desde Barquisimeto la lamentable noticia del fallecimiento del compañero Ricardo Galíndez, quien fuera durante décadas el principal animador y referente de El Topo Obrero (ETO), cuyo periódico, del mismo nombre, se ganó un espacio en el movimiento obrero en el estado Lara y varias otras partes del país.

A finales de los 70’s fue parte de la construcción del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), separándose luego para impulsar la que en adelante sería su corriente. Quienes somos de una generación más joven, conocimos a Ricardo a principios de los dos mil, cuando siendo en ese entonces de la Juventud de Izquierda Revolucionaria (JIR), nos incorporamos a un breve intento de reagrupamiento de sectores que provenían del trotskismo, la Opción de Izquierda Revolucionaria (OIR), surgida al calor de las grandes jornadas de lucha de 2002 y 2003 contra las arremetidas de la reacción burguesa proimperialista.

Más adelante tuvimos varias ocasiones de coincidir y debatir con él y los compañeros de su corriente, en actividades de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) de entonces, y en diversos espacios obreros y de discusiones de la izquierda.

Conversando estos días con compañeros “guaros” que compartieron con Ricardo militancia en décadas pasadas, recordaba uno de ellos: “Ricardo enseñó a mucha gente, desde trabajar un stencil, tipear, ayudó a mucha gente a montar imprentas”, herramientas básicas por entonces para la difusión de las ideas. “Junto con Josefina, su compañera de vida y militancia, juntos pa’rriba y pa’bajo en las fábricas textileras de la zona industrial 1 de Barquisimeto, entregando “El Topo Obrero” con megáfono en mano, eso por allí como en los años 80’s”.

Con Ricardo y su corriente tuvimos diferencias políticas, pero todas en el marco común de la necesidad de luchar por la revolución obrera y socialista. Todas con franqueza y honestidad, con fraternidad revolucionaria. Además, Ricardo era un tipo muy genuino, franco, afable. Pugnaz, ácido, claro que sí. Pero no perdía la sonrisa y la camaradería.

Particularmente, tuve ocasión de compartir con él un breve rato hace unos dos años, que por cuestiones del trabajo me tocó ir a Lara y aproveché de visitarlo. Teníamos años sin vernos. Allí estaba en su pequeña imprenta quebrada, haciendo uno que otro trabajito de impresión, pero combinando esto con otras actividades para sobrevivir, en medio de la precariedad y pobreza que nos arropa a millones en el país. Ahí me enteré que hacía tiempo que no podía acceder –ni su compañera– a los medicamentos para la hipertensión, lo que resolvían de alguna manera con medicamentos naturales.

Por supuesto, seguía militando. Opinando por Facebook, en las conversaciones personales con sus amigos y allegados, directamente en los sindicatos o espacios donde se lo invitaba y escuchaba. Publicando cada tanto El Topo Obrero, así fueran unas pocas hojas, se mantenía su publicación con ideas del "programa obrero": intentando siempre brindar a los trabajadores una comprensión crítica del capitalismo; intentando mostrar que había otro tipo de medidas que debían tomarse, en función de los intereses de la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Cabe destacar que, como órgano de prensa, El Topo Obrero, publicándose desde 1975, se ganó con su perseverancia de décadas un lugar en la historia de las publicaciones de la izquierda obrera en el país, y del movimiento obrero venezolano, particularmente el larense.

La trayectoria de Ricardo y su participación en incontables luchas de la clase obrera del estado Lara, su contribución a la formación de sindicatos, etc., le valieron ser elevado a puestos de dirección de la sección regional de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), cuando ésta expresaba a sectores del movimiento obrero que, aun confiando en Chávez, se reivindicaban antipatronales, clasistas y combativos. Fue por esas fechas que sufrió un atentado, siendo herido de un disparo en el tórax, ataque del cual salió librado, afortunadamente. Las sospechas por entonces apuntaron a gente vinculada a la burocracia sindical de Acción Democrática y la CTV, quienes ya lo habían amenazado meses atrás.

Parte de los avatares de “toda una vida dedicada a luchar, bien fuera en el terreno ideológico como en la fábrica, la calle o en su imprenta, por una sociedad verdaderamente humana”, como lo recuerda otra de las personas que lo conocieron de cerca.

Personalmente, al saber la triste noticia, luego del pesar, me sentí profundamente complacido de haber tenido ocasión en esa visita hace años, de compartir con él un rato en la intimidad de su espacio de trabajo y de pensamiento, de resistencia y perseverancia. En medio de todo lo adverso, personal y políticamente, por la muy dura situación económica y el nivel prácticamente de aislamiento político (no solo porque la izquierda anticapitalista es hoy muy minoritaria en el país, sino también porque el mismo Ricardo no formaba actualmente parte de alguna corriente internacional), en medio de estas circunstancias y con más de 60 años a cuestas, conversando sobre la situación del país, la clase obrera y la izquierda, Ricardo me decía algo como: mantener la perspectiva, elaborar, plantear las cosas como son, preparar el terreno, seguir insistiendo.

De esas conversas aleccionadoras. Es el espíritu y el tesón irreductible de quienes tienen la convicción de que es la lucha por cambiar este mundo lo que le da sentido a sus vidas.

En nombre de mis compañeros y compañeras de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), varios de los cuales compartimos con Ricardo espacios de debate, polémicas y agradables conversaciones, enviamos nuestras condolencias a su compañera Josefina y a sus demás familiares y compañeros. Reafirmando la lucha por la revolución socialista, que es la mejor manera de homenajear a los compañeros que, como él, dedicaron su vida a organizar a los trabajadores y luchar contra la explotación capitalista, por la emancipación de la clase obrera.

Hasta el socialismo siempre, Ricardo Galíndez.




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