Política Venezuela

EN CADENA NACIONAL

Firmados acuerdos para iniciar explotación del Arco Minero del Orinoco

El presidente Maduro anunció la firma de acuerdos con las compañías transnacionales que operarán en el A.M.O. Promesas de bienestar social y más guiños serviles al capital imperialista

Ángel Arias

@angelariaslts

Viernes 5 de agosto de 2016 | 19:41

Hace pocas horas concluyó la cadena presidencial en la que el presidente Maduro anunciaba al país la firma de un primer lote de proyectos con decenas de compañías transnacionales para iniciar la explotación megaminera en el Arco Minero del Orinoco (A.M.O.). Continuando adelante con este proyecto depredador y entreguista, se explayó en justificaciones, ataques a quienes se oponen al proyecto, reiterados llamados a la unidad del país –incluyendo a la oposición de derecha–, y su dosis de demagogia.

Entre “amigos” y el caradurismo

Desde el salón “Gastón Parra Luzardo” del BCV, saludó a los “amigos del mundo” del presentes, es decir, a los empresarios y algunos embajadores de Canadá, China, EE.UU., Alemania, Sudáfrica, India, entre otros países. Acto seguido, pasó a desarrollar las justificaciones del proyecto. “No vamos a salir de un mal para entrar al otro –dijo–, no vamos a salir del rentismo para entrar en otro tipo de rentismo”, señalando que esta política es “profundamente soberana, profundamente ecologista, con visión de desarrollo integral”.

Profundamente caradura, pudiera decirse, tener el tupé de hablar de soberanía, ecología y desarrollo, en el mismo acto de entrega de concesiones al capital transnacional de la megaminería, que viene a ocasionar enormes intervenciones destructivas en la naturaleza (un 12% del territorio nacional) –para lo cual no ha habido, siquiera como pose, estudios de impacto ambiental– para sacar de la tierra toda la riqueza que puedan llevarse y dejar al país con daños irreversibles en el medio ambiente, endeudado con estas mismas compañías (como ya inició con la Gold Reserve), con una estela de violación de derechos laborales y democráticos, y magras regalías que servirán, entre otras cosas, para seguir pagando la enorme deuda externa (al capital financiero internacional) que pesa sobre el país.

Los “amigos del mundo” reirían por dentro mientras Maduro hablaba de “soberanía” y “ecología”.

La “necesidad de recursos” y las promesas

“Claro que necesitamos los recursos, claro que nuestra economía los necesita, ¿quién no los necesita?”, insistió Maduro, para justificar el proyecto. Así, dio la cifra de 4.500 millones de dólares en inversiones, que se estarían cerrando en esos acuerdos, por lo que resta de 2016 y el año próximo.

Para “dialogar” quienes se oponen al proyecto, dijo: “Hay quienes se oponen al desarrollo de la minería por lo que ha sido (…) entonces habrá que cerrar la “Santamaría”, no, no vamos a cerrar por lo que ha sido…”, prometiendo que ahora serás diferente. Sin embargo, duró poco el diálogo, luego enfiló baterías: “Detrás de muchos de los voceros (que se oponen al Arco Minero) hay mafias, mafias de garimpeiros y de otras cosas. Le digo a esos traidores, el Arco Minero va, va y tengo todo la voluntad y todo el apoyo”.

Señaló que este proyecto se hace “de cara a la Constitución y al Plan de la Patria” y, como jugada (por lo menos discursiva) más audaz, anunció la firma de un decreto para que buena parte de “las ganancias” que obtendrá el país sean “para la vida, la felicidad del pueblo”. Así señaló que de estas “nuevas inversiones que vienen del mundo, las inmensas riquezas que aquí van a salir… por lo menos un 60% vaya para el fondo de las grandes misiones, para vivienda, salud, educación, infraestructura”. “No es un decreto simbólico –dijo–, es un mandato”. Como si no fuera la realidad que el gobierno anda buscando a como dé lugar conseguir recursos para pagar los millonarios pagos de deuda externa en curso y los que vienen, al mismo tiempo que ha disminuido drásticamente los dólares dedicados a la importación de las productos que el país necesita.

Recordó el lanzamiento, el 24 de febrero pasado, del “Motor Minero” y la firma del decreto 2.248 que creó el A.M.O., e insistió –en convencer al país de cambiar oro por espejitos, como se diría– señalando que, “además de los 4.500 millones de estos proyectos que estamos firmando, en las próximas semanas estaremos firmando otros acuerdos por otra gran cantidad de miles de millones de dólares”.

“Unidad cívico-militar”

Dijo el presidente que este proyecto se enmarca en una idea de “unión con las comunidades, de la unidad cívico-militar”, para lo cual señaló la presencia del Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, y los comandantes de las REDI (Regiones Estratégica de Defensa Integral) de Guayana y la capital, así como el haber tenido el gobierno una “secuencia de reuniones con las comunidades indígenas, con los pequeños mineros”. Así declaró, con énfasis, que el proyecto “cuenta con el apoyo entusiasta de las comunidades indígenas de toda la zona del arco minero del Orinoco”.

Llamado a “remar juntos” tras este proyecto

Continuando con la desvergüenza –para un gobierno y un proyecto político que se jactó de llamarse anti-imperialista y defensor de la vida en el planeta–, señaló que se trata de “el plan más ambicioso de desarrollo minero en los últimos doscientos años (por tanto) no es un problema de ser del PSUV o de estar con Ramos Allup, es para incorporarnos todos”.

Luego de señalar que “solo las fuerzas bolivarianas podemos remontar (la crisis económica)”, continuó el llamado a que “rememos juntos, es hora de que nos encontremos”. Y, como si él no fuera parte del proyecto político que lleva casi dos décadas en el gobierno prometiendo pasar “De la Venezuela rentista a la Venezuela productiva”, aleccionó: “No podemos seguir dependiendo del petróleo y prendiéndole velas a la OPEP para que el precio suba”.

Más que un giño a los capitales imperialistas

En la cadena dedicaron un buen espacio para convencer –más– al capital imperialista de venir al país. Así, tanto Maduro como el ministro de Desarrollo Minero Ecológico, pusieron como ejemplo elvergonzoso “acuerdo” al que llegaron con la transnacional canadiense Gold Reserve. Habló Maduro de esto como un “gran convenio”, en los siguientes términos: “Después de pelearnos, de darnos duro, logramos un acuerdo. Después de vernos con rencor, ahora nos vemos con ternura. Es un ejemplo de cómo superamos lo que fue a litigio internacional”.

El ministro, a quien Maduro cedió la palabra para que explicara mejor, habló en un lenguaje totalmente aséptico, de que “en 2013 hubo una diferencia, hubo una instancia arbitral”, luego pudieron “una diferencia convertirla en una oportunidad de inversiones”. Sería la primera vez que en América Latina, dijo el ministro, un litigio internacional entre un país y una transnacional “termina siendo una nueva oportunidad de construcción de un proyecto común”.

Amplió en explicar el caso, hablando del potencial del proyecto con la Gold Reserve de generar unos “80 mil millones a la nación y a la compañía”, recordando que el Estado tiene 55% de la asociación mixta, “además del Impuesto Sobre la Renta (ISLR)”.

En toda esta linda explicación, lo que no dijo el ministro fue que el país ha terminado acordando pagarle a la empresa (¡que en varios años nunca inició realmente operaciones en el país, sino que especulaba en la bolsa de valores con la concesión otorgada!) más de lo que pedía inicialmente en la demanda, y que el “gran convenio” consiste en que, para poder aportar el equivalente del 55% de la inversión en la empresa mixta con la Gold Reserve, el Estado ha contraído un préstamo con… la Gold Reserve.

Luego de felicitarlo por el “buen resumen”, Maduro le pidió que explicara más, por ejemplo, la explotación del coltán.

Explicó entonces el ministro que se ha conformado otra empresa mixta, porque el gobierno nacional certificó la existencia en el territorio de columbita y tantalita, “estos minerales tan raros y tan deseados internacionalmente”, componentes del coltán, un elemento que, según recordó señaló Chávez en una de sus Memoria y Cuenta, “fue declarado declarado de interés estratégico por el Pentágono”.

Tomó de nuevo la palabra Maduro para insistir en que el ejemplo vale “no solo para la Gold Reserve, sino con todas las empresas que vengan, de Rusia, de EE.UU., de todo el mundo.

Y los todopoderosos, lacayando, lacayando, diría Alí Primera.

CAMINPEG

Hacia la última parte de la transmisión en vivo, pidió al ministro de la Defensa que hablara del papel de las fuerzas armadas, quien habló de cómo las FANB han sido testigos de “una depredación minera anárquica, mafiosa”, señalando que, así como se creó una unidad especial de las FF.AA. para la Faja Petrolera del Orinoco, se va a crear una para el Arco Minero. Sin dejar de mencionar la participación de la novel megacompañía militar CAMINPEG, en la explotación que se inicia del A.M.O. Es, según dijo, parte del “mandato de la Constitución a la FANB de participar activamente en el desarrollo del país”.






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