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Red Internacional

Riesgo ecológico.Impactante incendio en plataforma petrolera en el Golfo de México

El incidente puso en evidencia el potencial de riesgo ecológico de la infraestructura petrolera. Afortunadamente, los trabajadores de Pemex lograron detener la fuga que ocasionó el siniestro. Pero el tema de la conversión en energética gana actualidad.

Raúl Dosta@raul_dosta

Viernes 2 de julio | Edición del día

A las 5:15 horas de este viernes, en las inmediaciones de la Sonda de Campeche, se generó un incendio en la superficie del mar cuando una válvula de la tubería de 10 pulgadas de diámetro se reventó y permitió el derrame de gas a alta presión que al entrar en contacto con el aire se incendió.

Las impactantes imágenes del incendio mostraban la cercanía del incendio (a unos 150 metros) a la plataforma de extracción denominada Ku-C que forma parte del complejo Ku-Maloob-Zap, principal unidad productiva de la paraestatal. Las embarcaciones destinadas a combatir incendios en altamar se encargaron de mantener el foco del incendio reducido mientras los técnicos se enfocaban a bloquear el paso del gas del ducto accidentado cerrando las válvulas de interconexión de ductos. Operación que duró poco más de cinco horas.

Por la tarde la empresa emitió un comunicado informando del incidente: "El incidente fue atendido de inmediato al activarse los protocolos de seguridad y con el acompañamiento de embarcaciones cercanas contra incendio como las Isla Santa Cruz, Bahía de Campeche y Bourbon Alienor. Además, se procedió al cierre de válvulas de interconexión en el ducto, extinguiéndose el fuego y la emanación de gas, quedando concluida la contingencia alrededor de las 10:45 horas y restableciendo condiciones normales de operación. No se reportan lesionados, ni evacuados. Petróleos Mexicanos realizará un análisis causa-raíz de este incidente".

Disputas en las alturas

El incidente se da en el marco de las crecientes disputas mediáticas entre la oposición -encabezada por los partidos PRI y PAN- y el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Cuando las iniciativas de reforma energética están atoradas mediante sendos amparos emitidos por integrantes del aparato judicial alineados con dicha oposición política. Ellos no están dispuestos a permitir que retroceda ni una coma la reforma energética impuesta en el sexenio de Peña Nieto, por ello pelean contra la reforma de la Ley de Industria Eléctrica, pues se postulan como los mejores garantes de los negocios capitalistas.

Y es que entre los amagos de la reforma de AMLO está “la posibilidad de suspensión de concesiones o permisos, por parte de la Secretaría de Energía y la Comisión Reguladora de Energía, a las empresas privadas de producción, procesamiento, transporte, almacenamiento, expendio, importación y exportación de hidrocarburos, en caso de que se considere que hay un ‘peligro inminente para la seguridad nacional, la seguridad energética o para la economía nacional’”. Esto fue leído por las mentes afiebradas del empresariado como un avance hacia la “expropiación”; pero para quienes leen entre líneas sólo es la búsqueda de una negociación en las alturas con dichos empresarios y políticos para una salida un poquito menos menos entreguista.

Por ello, cuando el proyecto pasó a la cámara de diputados, el morenista Manuel Rodríguez, presidente de la comisión de Energía en San Lázaro, aclaró que el almacenamiento, comercialización y distribución de hidrocarburos y, de manera particular, a la actualización y armonización de los permisos no son objeto de la iniciativa presidencial. Por lo tanto, los contratos con empresas petroleras privadas no están en riesgo.

Si bien es cierto que la transición energética para sustituir la producción de energía de origen fósil por "energías limpias" basadas en la energía solar y eólica, no se dará de la noche a la mañana y por eso la disyuntiva de que si habrá que lidiar con la planta productiva actual, envejecida y descuidada desde hace décadas o cumplir con las exigencias de las grandes trasnacionales que se quieren apropiar de las tierras y gran parte de la infraestructura ya implementada por la CFE, con el pretexto de la conversión a energías limpias.

En un reciente artículo, la editora de LID México Bárbara Funes señaló:

"Para recuperar un sector estratégico como éste de manos de la rapiña capitalista, hay que luchar por la expropiación y la renacionalización sin pago todos los sectores de Pemex entregados al sector privado, bajo control de sus trabajadores. Son las y los trabajadores de Pemex y sus contratistas quienes, sin la mordaza de la burocracia sindical, pueden encabezar esta lucha, que debe incluir en sus banderas también la prohibición de la subcontratación, la basificación inmediata de todas y todos los trabajadores temporales y con distintas modalidades de contratos, para que tengan todas las prestaciones, así como el descongelamiento de las plazas que son necesarias para garantizar las operaciones seguras de todas las instalaciones de Pemex.

"A su vez, las y los trabajadores de Pemex y de todo el sector energético tienen el desafío de posicionarse ante la crisis ambiental, como lo hicieron sus hermanos de clase de la refinería de Grandpuits, de la francesa Total. Son ellos quienes pueden desarrollar un plan de transición energética, que busque garantizar el suministro de energía para la mayoría de la población minimizando el impacto ambiental y los riesgos de accidentes industriales."




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