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Red Internacional

Comunicado.Jugadoras de la selección femenina de fútbol denuncian abuso sexual y acoso psicológico

Un comunicado suscrito por 24 atletas de la vinotinto femenina (2013-2020), incluyendo Deyna Castellanos, señala que una de sus compañeras, siendo adolescente, sufrió abusos por Kenneth Zseremeta, y varias de ellas acosadas. Piden que sea apartado de labores profesionales en selecciones femeninas.

Miércoles 6 de octubre | 17:43
Fotografía Boris Streubel – Fifa (Fifa vía Getty Images)

“Nosotras, las jugadoras de la selección de Venezuela de diferentes procesos hemos decidido romper el silencio para evitar que las situaciones de abuso y acoso físico, psicológico y sexual ocasionadas por el entrenador de fútbol Kennet Zseremeta tomen más víctimas en el fútbol femenino y en el mundo”. Así comienza la “Carta a la opinión pública” dada a conocer ayer en la cuenta de Twitter de Deyna Castellanos, la estrella futbolística más visible de la selección y actual jugadora del Atlético de Madrid.

El documento lo suscriben más de una veintena de jugadoras de la selección entre los años 2013 y 2020, y afirman que, en general, el ambiente que reinaba durante muchos de esos años era de diferentes niveles de acoso y manipulación, siendo muchas de ellas entonces adolescentes o jóvenes.

“El año pasado (2020) una de nuestras compañeras nos confesó que había sido abusada desde los 14 años (2014) por el entrenador”, señalan, situación que se habría sostenido hasta el año en que este fue despedido (2017). “Esto ha sido una noticia que para todas nosotras ha sido muy difícil de asimilar, al grado que muchas de nosotras nos sentimos culpables por haber estado tan cerca de todo esto y no habernos dado cuenta”, afirman, y paso seguido señalan que al mismo tiempo la confesión no les resultó sorpresiva puesto que “era el tipo de ambiente que el entrenador cultivaba día con día”.

Aunque suena una locura –dicen– para nosotras era normal que nuestro entrenador opinara, comentara y nos preguntara sobre nuestra sexualidad e intimidad aun siendo menores de edad.

Afirman que las jugadoras no heterosexuales eran cuestionadas por esa definición sexual, “existían amenazas y manipulaciones de decirle a los padres de las jugadoras sobre su orientación sexual si no tenían disciplina o no rendían”. En el caso de las jugadoras heterosexuales, dicen que había constantes acosos: “las insinuaciones sexuales eran temas del día a día al igual que los comentarios hacia el atractivo físico de muchas de nuestras jugadoras”.

La confesión de esta jugadora habría sido, según afirman, un detonante para que muchas de las jugadoras y exjugadoras pusieran sobre la mesa también toda una serie de actuaciones y situaciones vividas por ellas, como “preguntas e invitaciones indebidas, sobornos para mantenerse dentro de la selección, regalos fuera de contexto, masajes y diferentes situaciones que definitivamente no eran normales”. El centro de la denuncia por estas situaciones es el ex seleccionador, aunque señalan también a parte del cuerpo técnico, por acción y omisión.

En el caso específico de la jugadora que afirma haber sufrido abuso sexual siendo adolescente, señalan que “Emocionalmente vivía en constante asedio”, dado que prefería no ser convocada a la selección, pero el entrenador visitaba incluso su casa para convencer a los padres de que ella asistiera, aprovechándose de las necesidades económicas de ella y de su familia, puesto que al estar en la selección la convertía a menudo en el principal sustento de la familia.

En el comunicado afirman que si muchos llegasen a preguntarse por qué “tardaron tanto en decir esto”, es porque no ha sido un proceso fácil, tomando en cuenta que muchas de ellas, teniendo entonces entre 13 y 14 años, consideraban que quien llevaba adelante tales acciones, en realidad era la persona que más quería “ayudarlas” en sus carreras. Alegan haber estado sujetas a manipulación, donde el entrenador, además de mostrarse como el más interesado en que tuvieran éxito en su carrera profesional, a menudo hacía aparecer al resto del entorno como hostil a ellas y se presentaba él mismo como él único preocupado por su bienestar.

Dicen que a pesar de haber intentado varias vías para llevar adelante una demanda legal han tenido diversas dificultades, por lo cual optan por los momentos por resguardar el nombre específico de la compañera en cuestión, para resguardar su privacidad y, “sobre todo el marco legal de esta denuncia”.

Las denuncias sobre situaciones irregulares con este seleccionador y el cuerpo técnico que lo acompañaba se habían asomado antes, si bien no con esta contundencia. En julio de 2019, en una entrevista con Erika de La Vega, Deyna Castellanos señaló que, habiendo tenido el mismo entrenador hasta los 16 años, fue luego entrenando en otros ambientes donde se dio cuenta que “era un locura” lo que hasta entonces veía como normal, en el sentido de un entrenador que se entrometiera en su intimidad, en su vida sexual y dijera “cosas indebidas”.

En junio de 2020, a propósito del “Día del Orgullo” y para dar una explicación pedagógica a quienes se preguntan “por qué hay un día del orgullo gay y no del orgullo hetero”, la psicóloga Alejandra Blasco publicó un hilo en Twitter contando la discriminación por su orientación sexual y acoso laboral cuando trabajó para la selección femenina. Dice que antes de entrar a trabajar, un amigo le advirtió, “NO le digas a nadie que tienes novia y eres lesbiana, eso te jugará en contra”, sin embargo, afirma que ella no quería negar a su pareja frente a nadie, que si le querían allí debían aceptarla “libre como soy”, por lo cual “Desde el principio nunca me escondí, siempre fui honesta y libre con mi situación. Desafortunadamente me di cuenta rápidamente que había ciertas personas que generaban un ambiente de homofobia”.

El que Blasco no fuera heterosexual implicó, según lo que señala, que el entonces entrenador llevara adelante un acoso contra ella, difamándola, inventándole historias, señalándola de “enferma” y de querer “convertir” a las jugadoras, por el hecho de que, al encontrarse ella con jugadoras que se sentían identificadas como parte de la comunidad sexo-género-diversa, llevaba adelante su trabajo de ayudarlas el proceso de concientización y de erradicar la ignorancia que en el conjunto de la federación consideraba que había sobre el tema. A Alejandra Blasco llegaron a sugerirle que se buscara un novio falso, para aparentar que era heterosexual y distraer así la atención de la Federación sobre el asunto.

Luego de esta denuncia, la futbolista Bárbara Serrano también se sumó a las acusaciones contra el técnico, afirmando en el programa ”Charla futbolera” que varias de sus compañeras en las selecciones femeninas fueron víctimas de acoso, amenazas y maltrato por parte de Zseremeta. Señaló además que el temor en las adolescentes a ser excluidas de la selección, perder la ocasión de ir a un mundial o alguna otra represalia, por cuestionar a algún directivo o entrenador, actuaba como limitante para decir las cosas que sucedían. En esa entrevista da detalles al respecto.

El reciente comunicado que suscriben las 24 atletas puede leerse completo en el tweet de Deyna Castellanos que colocamos arriba. De momento, la Federación Venezolana de Fútbol manifestó apoyo a las jugadoras y el Ministerio Público anunció que abrió una investigación a partir de la denuncia pública.




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