Economía

CEPO AL SALARIO

Kicillof celebra la pauta de aumento salarial de 27 %, pero afirma que no hay techo

Axel Kicillof celebró que algunos sectores estén cerca de acordar aumentos de 27 %. Pero sostuvo que el Gobierno no impulsa ningún “techo” en paritarias.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Viernes 15 de mayo de 2015

Fotomontaje: Enfoque Rojo // Vierja Ph

El ministro de Economía, Axel Kicillof, ratificó ayer que el Gobierno no impuso ningún “techo” a la negociación paritaria, pero afirmó que "está muy bien" el 27 por ciento de incremento salarial”. Es la cifra que ayer barajaba la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), en su negociación con la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Kicillof evaluó que “hay sindicatos que han mirado las variables, y han hablado de esa cifra aproximadamente (27 por ciento). Y está muy bien que lo hagan. El Gobierno trata de ayudar porque no forma parte de las paritarias”, señaló.

El funcionario sostuvo que el Gobierno “no tiene herramientas” para implementar “un techo salarial”, y aseguró que solo lo hace en la negociación con los trabajadores del Estado, que ya comenzaron. Ayer por la mañana, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, adelantó que habían llegado a un acuerdo verbal con el sindicato para implementar un incremento salarial del 27 por ciento en dos tramos, más dos sumas fijas de 1.524 pesos. Por la tarde se conocía que el acuerdo no llegaba a cerrarse, por diferencias entre las partes que se pueden sintetizar en tres factores. Uno de ellos es el de la composición de cada cuota del aumento salarial, más allá de la coincidencia en un 27 por ciento para el total: CAC y CAME pretenden un 15 por ciento en abril y 12 en noviembre, en tanto FAECYS sostuvo 17 y 10 por ciento, respectivamente. Otro punto de fricción es el del mes de pago de la segunda suma fija de 1.524 pesos, ya que Cavalieri reclamó que fuera en setiembre y los empresarios llevarla a diciembre. Por último, el gremio habría solicitado que las empresas retuvieran todos los meses 100 pesos de los salario como aporte a la obra social, algo que las cámaras dudan que sea aceptado por trabajadores de pequeñas y medianas empresas. El ministerio de Trabajo convocó a las partes para la semana próxima, a los fines de intentar destrabar la paritaria.

En tanto, el titular de la CGT oficial, Antonio Caló, reiteró anoche que “las paritarias son libres sin piso ni techo” y dijo que “los gremios son los que tienen que discutir con los empresarios el monto que persiguen”. Aunque formalmente mantiene el reclamo por un 32 %, el gremio de Caló podría aceptar el 27 por ciento en dos pagos, pero pretende que la primera de las cuotas sea del 20 por ciento, hecho que resulta inaceptable para las patronales. También fueron convocados por Trabajo para la semana próxima.

Con sus declaraciones de ayer, el ministro intentó despegar la responsabilidad del gobierno en la moderación de las pautas de aumento salarial. Pero es difícil borrar las huellas de una tenaz presión oficial sobre ambos lados de la mesa de negociación: todo indicaba que las negociaciones entre sindicatos y empresarios venían encaminadas en cerrar alrededor del 30 % hasta que desde despachos ministeriales se anticipó a comienzos de la semana pasada que acuerdos por encima del 25 % no tendrían homologación. La presión incluyó conversaciones de Kicillof con los sindicalistas de la CGT Balcarce. Finalmente, el margen se estiró hasta 27 %.

En declaraciones a radio Del Plata, el ministro reiteró que “claramente hay una desaceleración de los precios”, y señaló que “las paritarias deberían discutirse en un entorno más reducido”. “Me parece que al venir niveles menores de los precios, las paritarias también se van acomodando. Si se dice que la inflación va a ser 10 o 7 por ciento menos que el año pasado, se supone también que las paritarias deberían discutirse en un entorno más reducido”, señaló Kicillof. Sin embargo, el ministro omitió mencionar que el año pasado las paritarias dejaron como resultado una recomposición de salarios bien por debajo de la inflación. Tal es así que hasta el centro de estudios CIFRA, impulsado por la CTA oficialista, sitúa en 5,5 % la caída del salario en 2014, la peor desde 2002. En la ponderación que hizo ayer Kicillof, este resultado fue el de una paritaria “se hizo bien”. Por si quedaban dudas, para el ministro que gusta llamarse heterodoxo, los salarios planchados por una para fundamental de la receta para surfear el último año del mandato de Cristina Fernández. Tardíamente, descubre el encanto de la más rancia ortodoxia económica.






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