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Red Internacional

EL CÍRCULO ROJO.La creciente influencia China en América Latina

Cómo logra China un mayor protagonismo en la región. El gigante asiático es “un socio para el desarrollo” o mantiene la subordinación de los países latinoamericanos.

Diego Sacchi@sac_diego

Viernes 5 de marzo | Edición del día

De esos temas habló Diego Sacchi en su columna sobre noticias internacionales del programa de radio El Círculo Rojo, que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs por Radio Con Vos.

Se transformó en algo normal escuchar de “inversores chinos”, “le vendemos a China” y declaraciones oficiales por el estilo.

Si miramos para atrás es algo bastante nuevo. Recién en las últimas décadas, China desembarcó en América Latina.

Actualmente, el gigante asiático ya es el socio comercial más importante de Argentina, Brasil, Perú o Chile suplantando a Estados Unidos.

Para tener una idea del impacto, en 2019 una de cada cuatro exportaciones brasileñas iban a China, mientras que para Argentina el país asiático es el segundo mercado de las exportación con el 16% del total.

Chile firmó en 2005, el primer acuerdo de libre comercio con China y fue el primer país de América Latina y con cualquier país individual a nivel global. De 2005 a 2017, el valor del comercio total entre ambos países creció un 325 por ciento

Otra relación clave es con Ecuador, el 46% del total de exportaciones de petróleo va a China. El rubro petrolero es la principal fuente de ingresos para el financiamiento de la política pública en Ecuador.

Pero esto es una parte. En los últimos años lo que viene creciendo son las inversiones chinas. Megaproyectos de infraestructura, una presencia cada vez más grande en la extracción petrolera y minera, se suman a los negocios agrícolas.

Un ejemplo es el mega proyecto de instalación de granjas porcinas en Argentina. Según cálculos de la Cancillería esas inversiones podrían llegar a más de 3800 millones de dólares, para instalar las granjas que tendrían alto impacto contaminante.

En 2015 Xi Jinping prometió una inversión de 250.000 millones de dólares en Latinoamérica a lo largo de diez años, en el marco del proyecto global chino de “la franja y la ruta”

Megaminería para extraer litio, la entrada a minas como la de Veladero en San Juan, compra de parte de empresas petroleras en Ecuador o Venezuela. Sumemos la inversión de capital en el rubro energético con compra de empresas en Brasil y otros países.

Y no olvidemos el radar telescopio operado por China en Neuquén, una de las pocas instalaciones de ese tipo que el país asiático tiene en el mundo y que generó preocupación en Estados Unidos.

Obviamente este peso en la región tiene influencia en esferas más allá de la economía. Por ejemplo Panamá cesó sus relaciones diplomáticas con Taiwán para establecerlas con China, con la que ya ha firmado 28 acuerdos tanto económicos como diplomáticos.

Pekín ganó peso en la región durante el punto más álgido de la crisis financiera del 2008. El petróleo, el hierro, la soja y el cobre de la región, permitieron a Latinoamérica evitar un daño mayor.

Algo parecido pasó durante la pandemia. El comercio exterior en Latinoamérica tuvo en 2020 su peor rendimiento desde 2008, cayó un 13%, pero la caída fue 10 puntos menor que lo previsto debido al repunte de la demanda China, según indica el Cepal.

Hay un debate más general sobre “en qué se convirtió China”, algo que no podemos abordar en esta columna, pero si vemos los datos está claro que el gigante asiático lejos de ser “un socio para el desarrollo”, como lo presentan algunos sectores, mantiene a los países de Latinoamérica en su papel subordinado en la economía global

El creciente papel chino en la región no logró cambiar la histórica presencia estadounidense, pero la región se expone a las disputas entre los dos gigantes de la economía global, mucho más si pensamos que en base a la doctrina Monroe, para Estados Unidos, América es para el imperialismo americano




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