SUPLEMENTO

La situación en Cuba y la izquierda crítica

Entrevista a Frank García Hernández

CUBA
Ilustración: @marcoprile

La situación en Cuba y la izquierda crítica

Milton D’León

Pablo Oprinari

Conversamos con Frank García Hernández, sociólogo, historiador marxista y especialista en el trotskismo cubano, militante de la izquierda crítica y miembro del comité editorial de la revista digital Comunistas. Frank García fue detenido en La Habana durante las movilizaciones del pasado 11 de julio, acusado “alteración del orden público” sin prueba alguna; motivo por el cual fue recientemente sobreseído y posteriormente señalado de tener “posiciones políticas contrarrevolucionarias”, intentándosele expulsar del Partido Comunista. En esta entrevista, que realizamos hacia finales de diciembre, se reflejan parte de los debates y posiciones que se desarrollan actualmente en la llamada izquierda crítica cubana. Sin compartir algunas de las diversas cuestiones que desarrolla, consideramos de suma importancia dar a conocer su visión sobre lo que acontece en el interior de la propia isla y los caminos y políticas que se proponen para una salida de la actual crisis cubana.

Lo primero que queremos preguntarte es sobre el significado de las movilizaciones del 11 de julio en Cuba. En el caso de Comunistas y todas tus elaboraciones, se plantea que las movilizaciones de ese día mostraron un importante descontento entre amplios sectores de la población de los trabajadores y la juventud contra las medidas del Gobierno de Díaz Canel, fundamentalmente a partir del plan Tarea Ordenamiento, una política de shock, como ustedes le llaman, que agudizó los padecimientos de las masas, una situación muy difícil para el pueblo cubano que enfrenta tanto el criminal bloqueo imperialista como las políticas de la burocracia. ¿En qué medida el 11J ha marcado un antes y un después en la situación política y social en Cuba? y desde la visión de Comunistas, ¿qué ha dejado el 11 de julio hacia adelante?

Lo que ha dejado el 11 de julio hacia adelante ha sido principalmente nuevos retos para que la izquierda crítica cubana, la izquierda alternativa, la nueva izquierda, como se le quiera decir, yo opto por lo de izquierda crítica - más adelante intentaré hacer un intento de definición de este sector político -, que nos vimos superados ante esta situación y de cierta forma, incluso, desmovilizados.

Creo también, y ha sido así en los hechos, que la izquierda crítica debe asumir las protestas del 11 de julio como protestas de carácter popular, aunque no anticapitalistas, porque no había un programa de esas características por parte de quienes salieron a manifestarse. Fueron protestas completamente espontáneas, donde ningún grupo de oposición puede arrogarse haber movilizado a los miles de personas que salieron - que al menos en La Habana fueron de 3000 a 5000 personas- en una marcha pacífica inicialmente, que recorrió cerca de 4 a 5 km en la capital y cuyos únicos hechos de violencia fueron las detenciones y la forma violenta en que terminó reprimiéndose la manifestación cuando accede a los alrededores de la Plaza de la Revolución.

Este es uno de los principales legados que nos deja la protesta del 11 de julio: qué es lo que tiene que hacer la izquierda crítica ante otra posible manifestación y si debe vindicar o no las protestas del 11 de julio y hacerlas suyas. Yo creo que sí, que debe hacerse. Debemos hacer nuestras las protestas del 11 de julio, al menos darles un análisis marxista, donde se entienda que fueron protestas de carácter popular. Porque de lo contrario, incurriríamos en dejarlas caer en manos de la oposición de derecha y de la contrarrevolución de Miami, digo la contrarrevolución cubana alojada por Estados Unidos y el imperialismo mismo que ha tratado de arrogarse, de asumirse, como los líderes de esas protestas del 11 de julio, cosas completamente inciertas. El mejor hecho que prueba que las protestas del 11 de julio no fueron manejadas por la contrarrevolución, ni convocadas, ni organizadas, y mucho menos controladas por la contrarrevolución, es el fracaso de la marcha del 15 de noviembre.

Es cierto que el 15N hubo una fuerte represión por parte del Gobierno cubano, pero es cierto también que la derecha no entendió nada de cuáles fueron los móviles de las masas que salieron el 11 de julio. No lo pueden entender por su propia limitación de clase y sus propias limitaciones políticas, que son precisamente de derecha y contrarrevolucionarias. Ahí es donde se expresa que son contrarrevolucionarias cuando hay un hecho de que ellos van a oponerse al final a las masas populares y sus demandas. Y ese es el gran error, por decirlo así, y no es más que el propio carácter político de quienes convocaron a la marcha del 15 de noviembre.

¿En qué sentido ves tú que la convocatoria a movilizarse el 15N no fue como las movilizaciones del 11 de julio?

Como iba diciendo sobre la convocatoria del 15N y su fracaso en realidad no fue un error, sino que demostró el verdadero carácter político de quienes convocaban a esa protesta. La principal característica de los convocantes es que no entendieron que la movilización del 11 de julio tuvo un carácter popular, reivindicativo, poniendo sobre la mesa las necesidades básicas de la clase trabajadora. Las principales consignas de julio se podrían resumir en que el pueblo, las masas, querían más alimentos y más medicamentos. Después se pueden profundizar aspectos que radicalizaron la protesta, pero no fueron los derechos civiles lo que movilizó, lo que provocó la explosión del 11 de julio, que era como trató de entenderlo y de explicarlo la contrarrevolución y otras oposiciones de derecha.

En el caso de Archipiélago, convocante al 15N, que pretendió inicialmente aparecer como una especie de Frente Amplio, evidenció que estos sectores socialdemócratas, cuando van al centro, terminan derivando completamente hacia la derecha.

Yunior García (principal referente de Archipiélago, N. de la R) ya venía construyendo su discurso diciendo que no era ni de izquierda ni de derecha. Aceptó el apoyo explícito, sin hacer ninguna diferencia, de grupos abiertamente restauracionistas, capitalistas, apoyados directamente por Estados Unidos. Estoy hablando del Consejo para la Transición Democrática conformado por organizaciones abiertamente de derechas, como es la Unión Patriótica cubana. Hay que ver nada más el programa económico de ese famoso Consejo para la Transición que es un programa completamente neoliberal. En lo personal yo agradezco que hayan sido tan claros exponiendo su programa político y no hayan cubierto sus rostros.

Ya cuando Yunior García acepta el apoyo del Consejo para la Transición Democrática, no se deslinda de su política, lo que evidencia que había perdido toda perspectiva, si es que la tuvo, sobre los intereses, los orígenes, los motivos del 11 de julio. El segundo al mando de Archipiélago, Leonardo Fernández Otaño, hizo pública recientemente una consigna que era “abajo el comunismo, viva Cristo Rey”. Yunior García, una vez en el extranjero, ha tenido reuniones con la derecha española, con el derechista venezolano Leopoldo López y no ha tenido reparo en mantener contacto con Juan Guaidó.

Y en el mejor de los casos, con quien ha tenido contacto de la izquierda ha sido con Más País (MP), que es un desprendimiento centrista, para llamarle complacientemente, de Podemos, que más centrista no puede ser. Entonces esas mismas limitaciones de clase, sus propios análisis de clase, su propia extracción de clase, que hay que tener en cuenta, y que también había un sector de la burguesía que apoyaba expresamente a Archipiélago, fue lo que impidió que la manifestación del 15N fuera exitosa, además de la gran presión y represión que desató el Gobierno cubano. Si hubiese sido espontánea la manifestación del 15N, si su convocatoria hubiese sido revolucionaria, la manifestación hubiese estallado. Esas limitaciones políticas son las que hicieron que, ni de lejos el 15N, hubiese sido el 11J.

Has sido muy claro en el trasfondo de lo que motorizó el 11 de Julio en Cuba, las necesidades más apremiantes del pueblo, lo que pone de relieve la desigualdad social. En este marco, ¿cómo vinculas el aumento de la desigualdad social en Cuba con el conjunto de medidas de avance de la restauración capitalista? ¿Y cómo ves el papel de la burocracia en ese camino restauracionista?

Aquí quisiera dejar bien claro que no se puede hablar de una burocracia homogénea, sino de dos líneas bien definidas en las políticas, que es lo que pudiéramos decir, por un lado, una burocracia digamos fidelista, que hace hincapié en las políticas sociales, y por el otro, una burocracia denxiaopingnista, una burocracia de línea pro china o de línea pro Doi Moi al estilo de las reformas vietnamitas, que se acercan más a la realidad cubana que las que llevó adelante el gigante asiático a pesar de los puntos en contacto. Entonces todavía, yo entiendo, que en el gobierno cubano hay un amplio debate, una amplia lucha para ver cuál línea se impone. Hasta ahora, evidentemente, la línea fidelista lo que ha logrado ha sido retrasar el avance de la línea denxiaopingnista.

Cuando en enero se anunció que se iba a expandir el sector de la economía privada con nuevos permisos en nuevos sectores - téngase en cuenta que el sector de la economía privada lo que tiene esencialmente es presencia en el sector de los servicios, mayoritariamente en la parte de gastronomía y hostelería -, cuando se anuncia que se iba a aplicar la ley de las Pymes, es decir, se iba a aumentar considerablemente el sector de la economía privada, que le iba a dar más fuerza a la burguesía, esperábamos ver una apertura al estilo chino, donde desde los principales recursos, minerales, etcétera, hasta que se rompiera el monopolio del comercio exterior. Esperábamos una apertura del tamaño de grandes factorías, de grandes maquilas, controladas por el sector de la economía privada, controladas por la burguesía, pero cuando se ven las autorizaciones que se otorgaron, no se concreta este gran paso al sector de la economía privada, por tanto vemos que hay un retroceso grande en las aspiraciones de la línea denxiaopingnista.

Raúl Castro en el discurso inaugural del octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en el pasado mes de abril, hace énfasis y alerta, con esas mismas palabras, sobre una posible restauración capitalista y, sin decir nombres, afirma que algunos dirigentes, algunos burócratas, quieren ir más allá y privatizar los principales medios de producción. El hecho que Raúl, que fue la figura que impulsó las reformas pro-china, ahora se haya detenido en el octavo Congreso y haya alertado y paralizado, habla que en la máxima dirección del país hay -sino un enfrentamiento-, sí que se están dirimiendo sectores, se están dirimiendo oposiciones, se están dirimiendo políticas bien claras. Esto puede retrasar lo que pudiéramos entender por la restauración capitalista tal como sucedió de manera brutal en China durante la década de los ‘90, principalmente después de la rebelión de Tiananmen y su final abrupto.

En este punto, algo muy importante y que debe tener en cuenta todo marxista, todo comunista, es el papel fundamental de la revolución mundial y de un país socialista cuando queda aislado. Lo que estamos viviendo hoy es una muestra más fehaciente, los hechos en sí lo evidencian, que sin revolución mundial todo intento de construcción del socialismo termina replegándose poco a poco y algunas veces a pasos agigantados. Yo siempre recuerdo que el Che en el discurso de Argel en 1965 dijo, no lo voy a citar de manera explícita, que esencialmente se puede decir que se llegó al socialismo cuando se eliminó todo tipo de explotación del ser humano sobre el ser humano, se puede decir que se está construyendo el socialismo cuando se avanza en eliminar dicha explotación y no se puede hablar ni siquiera de que se está construyendo el socialismo cuando se toman medidas en favor de la explotación del ser humano por el ser humano.

Entonces, es evidente que no podemos hablar que las medidas que se aplicaron en este 2021 que termina, que aplicó el Gobierno con la Tarea Ordenamiento, fueron medidas socialistas. No lo fueron en el sentido que se apoya la expansión del sector de la economía privada. No fueron medidas socialistas en el momento en que se elevan los precios de los servicios públicos, en algunos de manera tan fuerte como en el sector del transporte público que aumentó en La Habana el 500%. Y a pesar de que se calculó un aumento salarial equivalente al aumento de precios y a la posible inflación que iba a generar la Tarea Ordenamiento -que inicialmente no era más que la reunificación de la tasa cambiaria-, los propios errores implícitos de la Tarea Ordenamiento han disparado la inflación a niveles solamente vistos durante la crisis del período especial en la década de los ‘90.

¿Puedes ampliar sobre la situación que existe en la economía cubana?

Aquí yo quiero hacer una comparación necesaria: la crisis de la década de los
‘90 en Cuba estuvo impulsada por la caída de la Unión Soviética y el llamado campo socialista de la Europa del Este, cuando Cuba pierde el 85% de sus socios comerciales; y además eran muy pobres las relaciones económicas que tenía con los países de la región de Latinoamérica y del Caribe.

En cierta manera, era más fácil que el Gobierno asumiera el período especial porque no era más que reorientar el mercado y buscar nuevos socios. Pero ahora la crisis económica que se está viviendo es mucho más difícil, debido a que terminó siendo Cuba un país que dependía casi exclusivamente, o de manera grave, de la industria del turismo, que colapsó con la pandemia en el 2020 a nivel internacional, pero ha sido todo lo contrario a como lo ha vivido Cuba. En el 2020, según anunció el ministro de economía, Alejandro Gil, en diciembre del 2019, para que el Producto Interno Bruto cubano creciera 1%, se necesitaba que en el 2020 la isla recibiera cuatro millones y medio de turistas y se mantuvieran estables los precios en el mercado internacional. Según el Banco Mundial, la crisis del 2020 fue peor que la del crack del ‘29. Y Cuba recibió sólo un poco más de 1.300.000 turistas. Esas fueron las cifras del 2020, las cifras del 2021 fueron peores. Para fines de noviembre no se habían recibido más de 200.000 turistas. Entonces hágase ese análisis, una economía que para crecer 1% del PIB necesita cuatro millones y medio de turistas y que en un año reciba nada más 200.000 turistas, ¿de qué economía estamos hablando entonces? Estamos hablando de una economía casi colapsada.

Cuando se habla de las sanciones de Estados Unidos, hay que hablar de las nuevas sanciones de Trump que aumentó el impacto del bloqueo. Menciono solo un ejemplo crítico del impacto del bloqueo: con Cuba nada más están comerciando dos navieras. Y recientemente hemos tenido toneladas de leche en polvo y de pollo varadas en otros países porque no hay navieras que quieran arriesgarse a traer estos alimentos básicos para la población cubana. El Producto Interno Bruto hasta el mes de octubre, según informó el ministro de economía, Alejandro Gil en el segundo pleno del Partido Comunista, había caído al -13%, la peor cifra de la historia de la revolución cubana.

Desde 1959 en adelante, la cifra más grave había sido en el ‘92 con un poco más del -11% y ahora hasta noviembre cae a -13%. El ministro de turismo decía en el mes de diciembre que desde que se levantaron las restricciones para la visita de turistas extranjeros, del 15 de noviembre -fecha en que se levantan las restricciones- al 15 de diciembre el país había recibido 50.000 turistas. Presentó esta cifra como una cifra optimista, positiva, imaginemos entonces cuáles habrán podido ser las cifras anteriores. Calculemos 50.000 por 12 y veamos los resultados que se obtienen, cuando se ve en tal cantidad de personas una cifra positiva. La economía cubana está en crisis y es una crisis que está mediada por el capitalismo internacional, en tanto no levante el turismo a nivel internacional, no podemos hablar de una mejoría en la economía cubana. Aquí entra otra vez lo que estaba hablando inicialmente que, si no triunfa una revolución mundial, al menos una revolución a nivel local, todo proyecto de intento de construcción del socialismo termina asfixiándose.

En este marco, ¿cómo ha sido el impacto de esta crisis en las masas? ¿Las políticas de la burocracia con el plan Tarea Ordenamiento, ha aumentado la desigualdad social y económica?

Sí, esto evidentemente ha disparado los niveles de desigualdad porque la Tarea Ordenamiento, al estimular el sector de la economía privada, es decir, al estimular a la burguesía, estimula la concentración de riqueza en un sector pequeño, minúsculo, de la sociedad. Y hay algo que es grave, y es que la burguesía cubana como sector de la economía privada que, como dije hace un momento, se concentra en el sector de los servicios, principalmente la gastronomía y la hostelería, no produce nada y lo que hace es consumir alimentos y productos de aseo. Es decir, impacta negativamente en la mesa de la clase trabajadora cubana, de los sectores vulnerables, vulnerables económicamente hablando.

A la par sucede un fenómeno político preocupante, y es que en la mayoría de la clase trabajadora cubana no hay un señalamiento a la burguesía por la escasez que se está viviendo. Las mayorías no entiende a la burguesía como uno de los factores que provoca la escasez y el desabastecimiento. Lo entienden nada más por el bloqueo o por la mala gestión del Gobierno con las llamadas tiendas en moneda libremente convertible, tiendas que se habilitaron para la captación de divisas debido a que desapareció el turismo y era necesario ingresar divisas. La cuestión de estas tiendas en moneda libremente convertible es que se puede acceder a ellas nada más -como lo dice la palabra- a través de divisas, con una tarjeta con la cual se puede comprar.

El mismo bloqueo complicó aún más la economía cubana debido a que Estados Unidos persigue a las empresas y a los países que pretenden negociar con Cuba. Las empresas no quieren aceptar los dólares estadounidenses que usa Cuba. Esto provocó que, de pronto, en marzo, el Gobierno cubano se encontrase con un sobre excedente de dólares. Esto es algo casi ilógico, pero cierto: fíjense hasta qué punto el bloqueo estadounidense ha deformado la economía cubana. Debido a que los socios comerciales de Cuba no quieren aceptar los dólares, a que el Club de París - uno de nuestros principales financistas- no quiere aceptar nuestros dólares, y a que Rusia y China están desmontando completamente el uso de los dólares, ¿qué tuvo que hacer el Gobierno cubano? Tomó una medida que consistía en que ninguna persona pueda depositar dólares en los bancos. Esto provocó algo y fue el nacimiento de otra moneda: una moneda digital controlada nada más por el mercado negro.

Y es que, de esta forma, yendo a la economía política marxista, se dividió el valor de uso del valor de cambio. Al no servir los dólares en efectivo para comer, el precio del mismo se desplomó. Se separó el dólar que está en las tarjetas MLC, y nació un dólar digital que aumenta, que tiene un precio diferente porque la clase trabajadora necesita comprar en esas tiendas, y se hace la venta de esos dólares digitales, los MLC -que es como popularmente se le ha dado en llamar esos dólares digitales-, por transacción. Estamos ante el fracaso de la Tarea Ordenamiento porque el Gobierno no pudo reunificar la tasa cambiaria. Porque al menos, cuando había dos monedas circulando -el peso convertible y el peso nacional- eran monedas que estaban controladas por el Gobierno. Pero ahora el Gobierno tiene la crisis de que hay una moneda que él no controla. Y que solamente puede controlarse si desaparecen las tiendas en moneda libremente convertible, pero necesitan esas tiendas para el ingreso de divisas. Ingreso de divisas que no tiene por el turismo. Es decir, estamos en una economía en crisis completamente por todos estos múltiples factores.

No tengo a mano los datos del índice Gini, que es el índice que habla de la diferenciación social. Por tanto, solamente lo que puedo hablar es de manera empírica sobre esto, de cómo ha sido el impacto, el impacto inflacionario en el desabastecimiento en la mesa de la familia trabajadora cubana.

Quiero aclarar que cuando me refiero aquí a burguesía, es a la que surge con el reinicio del sector de la economía privada en el año ‘93, era entonces una clase en sí que no había desarrollado su propia cultura, su propia política todavía, es decir, no era aún una clase para sí. Y fue una medida táctica que el propio Fidel Castro anuncia diciendo que no queda más remedio que implementarla y que próximamente se iba a retroceder en esa medida. Y tal cual cuando triunfa la Revolución Bolivariana en Venezuela y después de ésta, llegan una serie de gobiernos nacionalistas de izquierda que van asumiendo en América Latina, hay un proceso de bondad económica en Cuba, que fue una mejor correlación de fuerzas y económicas. Y Fidel desde el 2002 paraliza la expansión del sector de la economía privada e incluso la retrocede. Esto es algo que no hace el actual Gobierno, no solo no se plantea retroceder, sino que incluso incluye al sector de la economía privada dándoles fuerza legal y constitucional. Entonces a esa burguesía es a la que me estoy refiriendo. Desde un análisis más global, pudiéramos entender que esta burguesía es producto de las medidas de la burocracia también.

En un determinado momento hablaste que la burocracia cubana no es homogénea, de la existencia de un sector fidelista, otro denxiopingnista. ¿Es posible identificar a cada uno de estos sectores con algunas figuras importantes actualmente en el gobierno? ¿Podrías ampliar un poco más al respecto?

Es un tanto difícil, pero es llamativo, me gusta mucho que en otros países, en otros partidos se haya percibido esa diferencia, aunque no se habla quizás con estos términos que estoy empleando. Pero la mejor forma de ver en los hechos esta situación, es ver la Constitución del Buró político del Partido Comunista de Cuba, allí se puede ver perfectamente que no hay una hegemonía, no hay una hegemonía de ningún grupo sobre el otro, y en todo caso, en última, lo que se puede ver es un poder del generalato sobre el cuerpo civil del partido, se puede ver a ese grupo de generales que apuestan por la línea china encabezados principalmente por el general López Callejas, que aparece como una figura que todos conocíamos, de quienes todos hablamos, porque estaba dirigiendo el grupo empresarial que coordina las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pero todavía no había tenido un cargo político, y en este octavo Congreso que sesionó en abril pasado, López Callejas ingresa, y recientemente se convierte en diputado de la Asamblea Nacional, es decir, se convierte también en una figura elegible hacia la presidencia.

Estamos viendo entonces tanto en Callejas, en el generalato, en el ministro de economía, en el depuesto Marino Murillo -aplicador de Tarea Ordenamiento y que estaba al frente de la Comisión de Implementación del PCC-, en el Primer Ministro que guarda vínculos estrechos con López Callejas, ahí podemos ver, el ala pro China, el ala pro Doi Moi. En tanto pudiéramos entender que el sector fidelista se encontraría en el departamento ideológico del Comité Central. Estas son unas pinceladas grosso modo que estoy dando y que claro conllevan un mayor análisis, pero es completamente real que no hay una figura como la fue Fidel y como de cierta manera la que fue Raúl.

Es cierto que Raúl no es Fidel, pero Raúl sí tenía un poder político que no detenta actualmente Díaz Canel, ni por legitimidad política ni tampoco constitucionalmente. Cuando Raúl llega al Gobierno, primero de manera transicional y después de manera de juris, va a asumir todos los cargos que tenía Fidel, quien era Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que en este caso Fidel nunca va a perder ese cargo pero Raúl va a ser el que va a estar al frente del Ejército. Raúl asumirá el puesto de Primer Secretario General del Partido Comunista y el puesto de Presidente del Consejo de Estado y de Ministros (que era un cargo que nació en 1976 cuando se fusionan en la Constitución socialista, de inspiración soviética, la figura de Primer Ministro en Presidente del Gobierno y la figura del Presidente de la República en la figura del Presidente del Consejo de Estado), que había detentado Fidel del 76 hasta el 2008. Actualmente con la nueva Constitución del 2019, ese cargo político desaparece y regresa el cargo de Presidente de la República y el cargo de Primer Ministro, digamos, en una especie de sistema semi parlamentario. Esto habla de una división de poderes. Con un Primer Ministro, con un Presidente, con un Primer Secretario General del partido que estuvo dividida esa troika, que después se unifica con Díaz Canel al frente del Gobierno, al frente del Consejo de Estado como presidente de la República y como Primer Secretario General del partido.

En tanto, el primeriato lo va a ocupar Alejandro Marrero, que va a ser el único ministro de Fidel que va a existir hasta ahora, va a sobrevivir a todos los mandatos de Raúl, hasta el primer mandato de Díaz Canel de la antigua Constitución, que ahora está continuando con la nueva Constitución. Es decir, este Marrero es un hombre de la absoluta confianza de Raúl y que sirve como una especie de árbitro en el Gobierno entre las dos alas diríamos de la fidelista y la pro china, donde Díaz Canel parece tener una postura como diría Lenin de Bujarin en la polémica sobre los sindicatos de Trotsky, una postura tapón en las medidas que se van tomando hacia una especie de equilibrio de poderes.

Y hay una figura política muy interesante que está emergiendo de manera pública, que es la de Gerardo Hernández Nordelo, uno de los 5 héroes que estaba al frente de la Red Avispa, quien está tomando una fuerza carismática muy interesante y algunos analistas consideran que puede ser quien sustituya a Díaz Canel, y que incluso en el caso de fallecer Raúl antes de que termine el mandato de Díaz Canel, éste no repita el mandato, no tenga un segundo mandato, y esta vez lo asuma Gerardo Hernández Nordelo, que tiene una altísima popularidad. Esto, en forma muy general, es un primer análisis que puedo dar.

Sobre Díaz Canel, tú hablas como una figura tapón, ¿pero a qué sector sería más proclive?

Esto no es muy claro aún para mí. Pero cuando se mira el discurso en los hechos es un discurso más proclive al ala fidelista, pero evidentemente marcado por el ala pro china a la vez. Yo siempre pongo el ejemplo en que esto se evidenció en el tratamiento que se dio a la pandemia. Los primeros meses hubo una restricción total. Un tratamiento que privilegiaba la salud de la clase trabajadora cubana, y después en noviembre del 2020 hay una apertura, una flexibilización grande que evidentemente hablaba del avance de la línea pro china. Donde mejor se ve es que una vez que Díaz Canel anuncia que se van a tomar medidas drásticas, a los días siguientes del cierre drástico se retracta y dice que no, que se va a continuar la situación flexible como estaba. Entonces esa jugada evidenció que hay una pugna o al menos no existe una hegemonía de una línea sobre otra, o al menos todavía se está construyendo una hegemonía del ala pro china sobre la fidelista y que se va haciendo de manera lenta. Considero que el fallecimiento de Raúl Castro acelerará la avanzada de la línea china que originalmente fue estimulada por Raúl, pero como vemos en el octavo Congreso, fue detenida por él mismo. El fallecimiento de Raúl, de Machado Ventura y de Ramiro Valdés, que son los 3 últimos máximos exponentes de la vieja guardia revolucionaria servirá como un factor que catalizará el avance de la línea china.

¿En esta disputa entre las dos alas, la dinámica que tú vienes viendo es que la que avanza más es el ala pro china, entonces?

Avanza el ala pro china, evidentemente, con la ley de las Pymes, pero el ala fidelista la detiene cuando se ve la limitación en las más de 200 actividades que no permite el Gobierno, una lista que se puede ver, que es pública, donde da cuenta que no está autorizando una serie de actividades. Esencialmente evita que los principales medios de producción, que los bancos, pasen al sector de la economía privada y evita que se rompa el monopolio del comercio exterior. Es decir, era este avance que muchos creíamos que iba a dar el ala china, un salto como dio Deng Xiao Ping cuando ya él había salido del Secretariado del partido, pero es quien impulsa y lleva adelante con fuerza las reformas, como después lo vimos también desde el año ‘86 en el Doi Moi en el caso de Vietnam, que fueron pasos de reprivatización.

Esperábamos que se permitieran empresas privadas de la fuerza de la economía del capitalismo de Estado chino, donde China se ha convertido en uno de los países con mayor presencia de multimillonarios. La revista Jacobin publicaba recientemente un dato que no he podido confirmar, pero donde un analista chino, socialista, afirma que China es el segundo país con más multimillonarios. Para llegar a ese nivel de acumulación de riqueza hace falta una fuerte privatización de los medios de producción. Y eso no es lo que estamos viviendo en Cuba, estamos viviendo sí la aplicación de una ley de las Pymes y, por tanto, la expansión del sector de la economía privada, pero no a la velocidad de China y Vietnam. Lo que hace entender que el sector fidelista está retrasando, obstaculizando la expansión del sector de la economía privada, quizá pensando que se puede se puede conciliar un sistema donde exista un sector de la economía privada sin la fuerza de China y Vietnam. Un dato interesante es que en el periódico Granma, que es el órgano del Partido Comunista de Cuba a nivel nacional, siempre y no pocos funcionarios, tratan de marcar distancia de manera respetuosa con China y con Vietnam cuando se hacen las comparaciones, tratan de desmarcar públicamente que el modelo cubano es el modelo chino o es el modelo vietnamita, sin embargo, cada vez que se hace un Congreso del partido, en los meses previos, hay reuniones del más alto nivel con el Partido Comunista vietnamita.

Muy interesante y muy amplia toda la explicación que das sobre la situación al interior de la burocracia en Cuba; efectivamente hay elementos de un análisis fino que son poco conocidos fuera de la isla. Otro tema, pero vinculado a lo que veníamos hablando del aumento de la desigualdad social, del plan Tarea Ordenamiento, es con respecto a la situación represiva y de autoritarismo que se vio a partir de la jornada del 11 de julio. El comité editorial de Comunistas ha publicado en distintos momentos pronunciamientos y llamamientos a la solidaridad con distintos activistas que están siendo perseguidos; queríamos preguntarte sobre la situación que enfrentan quienes están siendo reprimidos y/o encarcelados. Vinculado a esto, preguntarte también sobre la relación que encuentras entre las medidas pro capitalistas y la cada vez más ostensiva represión y el aumento de la opresión política.

Bueno, voy a este tema, que es un tema complicado para nosotros. Una de las principales polémicas que hubo dentro de la izquierda crítica era si la represión es ideológica o no es ideológica. Esto, quienes plantean que la represión no es ideológica, evidentemente hay una falencia del análisis marxista y evidencian la falta de lectura de textos marxistas, pero me remito principalmente a El estado y la revolución que es uno de los textos, por decir de cierta manera, más revolucionarios de Lenin.

En Comunistas no asumimos la consigna de “libertad para los presos políticos” de manera genérica, porque sabemos que entre los detenidos hay miembros de la contrarrevolución y la oposición de derecha bien clara que apoya al venezolano Juan Guaidó y recibe financiamiento de Estados Unidos, como es el caso de los máximos representantes o la figura más visible del derechista Movimiento San Isidro, que es Luis Manuel Otero Alcántara. Por eso, la propuesta nuestra de consigna es abajo la represión, pero no hablamos de libertad de los presos políticos en abstracto, porque eso sería caer en una política grave. No es lo mismo decir no a la represión, que pedir la liberación de todos los presos políticos en forma general, por la existencia dentro de los mismos de sectores abiertamente contrarrevolucionarios y financiados por Estados Unidos. Creo que dejé bien claro ese aspecto.

Es importante considerar que dentro de la izquierda crítica, que oscila, digamos, desde sectores proclives a la socialdemocracia hasta nosotros marxistas revolucionarios, Comunistas donde existe un ala mayoritariamente filo-trotskista, cercano a los análisis trotskistas, aunque no se considere trotskista, y también con algunas presencias del maoísmo y recientemente algunos que se han adscrito al cliffismo, aunque la mayoría de Comunistas no concordamos con las tesis acerca del capitalismo de Estado.

Hay que destacar que esta izquierda crítica ha avanzado, se ha expandido después del 11 de julio, en medio de toda esta crisis general, económica y política. Esto es algo que sorprende, pero a la misma vez es esperado. Es casi obvio que, en medio de una crisis económica y política como la actual, se van a radicalizar las posiciones. Evidentemente el marxismo sale adelante como respuesta a las necesidades de la clase trabajadora y quizás el mejor ejemplo es que por donde más ha crecido la izquierda crítica ha sido por Comunistas que adhieren a una línea marxista, en tanto que los sectores proclives a la socialdemocracia oscilan cada vez más hacia el centro. Estas son posiciones que irán aumentando según avance la radicalización del proceso.

En este aspecto el Gobierno todavía hace una diferencia de cierta manera en la represión, aunque no dudó de echar mano de la represión durante las protestas del 11 de julio y con posterioridad castigando a representantes de la izquierda crítica. Esto es contradictorio en un Gobierno que se reclama socialista. Y es fruto propio de esta contradicción de la lucha de clases que va aumentar cada vez más. El Gobierno, en tanto el gobierno apoye al sector de la economía privada, estará apoyando al enemigo de clase. Yo siempre destaco que en los estatutos del Partido Comunista chino se alerta, se dice, que es más peligroso la desviación de izquierda que la desviación de derecha; aunque esto no es todavía la postura del Partido Comunista de Cuba, sí hay que estar atento a lo que pueda estar sucediendo.

La izquierda crítica no fue represaliada el 15 de noviembre, pero porque no salimos. En ese momento tuvimos una postura coherente de no salir en bloque unido con la centro-derecha. Pero la pregunta es: si la izquierda crítica, bajo consignas socialistas, convocara una marcha ¿sería o no sería represaliada? Ese sería un momento de giro de rosca del Partido Comunista de Cuba ante las necesidades de la clase trabajadora.

Queremos preguntarte, en el contexto de esta discusión sobre la represión y la opresión política que existe en Cuba, qué opinas de la lucha por la legalidad de los partidos que defienden la revolución y sus conquistas.

Interesantísima pregunta. Primero yo siempre digo que la existencia o no de un partido único, no garantiza la democracia obrera. Siempre se olvida que en China, incluso en Corea del Norte, que en la mayoría de los gobiernos del llamado campo socialista europeo, no era un solo partido, sino varios partidos. Funcionó así en la República Democrática Alemana y sabemos que ahí ni de lejos había una democracia obrera.

Entonces más que una Constitución de varios partidos o de un partido único, lo que se debe convocar es a la democracia obrera. A mi entender y también en parte del comité editorial de Comunistas, entendemos que la creación de otros partidos puede reforzar la existencia misma del Estado. Pero lo que sí es necesario, es el fortalecimiento de una sociedad civil de izquierdas socialistas, que se fortalezca el poder obrero, el control de los obreros sobre los medios de producción.

Entonces, que se fortalezca, se estimule y se permita la constitución de diferentes colectivos socialistas, que no necesariamente tienen que tener esa lógica de partido, que ayudarían a ir restando poder a esa burocracia que en últimas pudiera -en nuestro programa lo entendemos así-, desaparecer incluso al partido único, para dar paso a una democracia obrera más amplia como inicialmente se habló en los soviets.

Lo que sucede es que, para llegar a este punto, volvemos a caer en la dinámica de la revolución mundial. ¿Qué hacer en el supuesto que caiga el Gobierno de la burocracia, a través de una revolución? Primero, ante todo, yo siempre quiero dejar muy claro que, si cayera el Gobierno y el Estado -porque el Gobierno actual puede ser removido para que sea sustituido por otros representantes de la burocracia de diferentes maneras, pudiera suceder eso- pero si cayera el actual Estado cubano no existe la correlación de fuerzas necesarias, en la izquierda crítica, como para transformar ese proceso en un proceso revolucionario.

Evidentemente, quién está más organizada es la derecha y la que tiene más apoyo de manera orgánica a nivel internacional, es la contrarrevolución con Estados Unidos, que desembarcaría lo más rápido posible en Cuba, aunque no necesariamente estoy hablando de una invasión militar, que no se descartaría. Pasaríamos la izquierda crítica quizás a una resistencia más descarnada, más visceral, más perseguidos quizá. Por lo tanto, ahora mismo la consigna no puede ser abajo la burocracia, sino “trabajadores al poder”. Parece similar pero no lo es: los trabajadores al poder se adueñarían de este Estado que ahora cuesta trabajo caracterizar como estado obrero, pero que es más fácil de asumir que un estado burgués sólido, represor directamente contra la clase trabajadora, y es aquí cuando vuelvo a que la represión sí es ideológica.

Una dictadura de mercado que sustituya a un estado burocráticamente deformado, un estado que yo caracterizo de economía no capitalista burocráticamente deformada, no tiene ningún sentido que caiga y que sea sustituido por una dictadura del mercado. Y en el mejor de los casos tratarían de imponer una democracia burguesa en la cual la clase trabajadora ni de lejos, pues, tuviera opciones para regresar al poder. Y eso es algo que yo siempre planteo.

Estos grupos de derecha contrarrevolucionarios que hablan del poder para todos, una vez ellos en el poder, ¿permitirían el regreso de la clase trabajadora al poder a pesar de que esta vuelva con un programa de democracia obrera completamente diferente a lo que está sucediendo ahora? ¿Permitirían, incluso, por las vías de la democracia burguesa, que esto sucediera? ¿Permitirían estos grupos contrarrevolucionarios que esto sucediera? No, no lo permitirían.

No tenemos un modelo ahora mismo, estamos -en la izquierda crítica, en la izquierda socialista- en un proceso embrionario. Porque no se había vivido hasta ahora una crisis política como la que estamos viviendo aquí en este momento.

Ahora quizá uno de los hechos más descriptivos de lo que está sucediendo en Cuba fue el inicio de las protestas del 11 de julio que tuvieron lugar en San Antonio de los Baños cuando Díaz Canel se apersona en un intento de conversar con los manifestantes y éstos le abuchean, incluso le lanzan botellas plásticas. Y algo similar sucedería con el comandante de la revolución, Ramiro Valdés, cuando va al oriental pueblo de Palma Soriano, que también estaba tomado por las protestas, cuando se baja del automóvil a conversar con los manifestantes. Éstos prácticamente lo obligan a que regrese al automóvil y se vaya.

Esto no había sucedido nunca. Estamos hablando, quiero hacer la comparación con el 5 de agosto de 1994 cuando casi 1000 personas se lanzan a la calle a protestar, Fidel se apersona en el lugar de los hechos y con su sola presencia terminaron las protestas. Muchos de los manifestantes que estaban gritando "Abajo Fidel", empezaron a gritar: "Esta calle es de Fidel". Contrario por completo a lo que sucedió ahora. Entonces, esta es una crisis política inédita en el intento de construcción del socialismo en Cuba. Y por tanto esta izquierda crítica, es una izquierda inédita también en la historia del intento de construcción del socialismo en Cuba.

Por tanto, tenemos un escenario completamente diferente. Lo que dificulta aún más este escenario es el hecho de que esta izquierda crítica, como les dije, tiene un amplio espectro que oscila desde la socialdemocracia de centro hasta los Comunistas. Y es una situación que es única también en la historia. Por tanto, tenemos que saber qué hacer en estas situaciones y es cuando yo siempre hago el llamamiento de solidaridad internacional, tanto con Cuba como con la izquierda marxista cubana en general.

Por último, ¿en qué condiciones les toca llevar a cabo esta actividad política, en medio de estos momentos candentes en Cuba?

Tú usabas la palabra candente y me venía a la cabeza ese texto de Lenin ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. Entonces como te decía anteriormente, la izquierda crítica, las izquierdas, son muy amplias y habría que pensar qué es lo que nos uniría a todas estas izquierdas. Para nosotros son dos factores fundamentales: que se mantengan las conquistas del socialismo, construir el socialismo y la lucha por la democracia obrera, esencialmente trabajadores al poder, que es la consigna reciente que hemos ido adoptando. Esto lo que hace es que sea mucho más complejo el cómo hacer. No solamente qué hacer que quedaría yo diciendo que es hasta mucho más sencillo que el cómo hacer. Las situaciones, las dificultades que tenemos de trabajar son muy complejas. No podemos ir a las fábricas a repartir volantes. No podemos poner una mesa en la Universidad para repartir y a vender octavillas. Tenemos sí la fuerza de la página web, la fuerza de la propaganda de las redes sociales, pero como quiera que sea, ésta tiene un alcance limitado. No podemos tener un lugar físico por varios motivos, no lo hemos intentado tampoco por condiciones financieras, pero estamos casi que seguros que tener un lugar físico sería represaliado directamente. Aunque si pudiéramos y lo hemos pensado constituir una biblioteca marxista. La biblioteca que hemos dado en llamar en proyección Rosa Luxemburgo o Biblioteca Mary Low en alusión a la combatiente del trotskismo cubano e internacionalista anglo-australiana que estuvo en la guerra civil española con el fundador del trotskismo cubano, Juan Ramón Breá. Entonces, como ven las condiciones concretas de nuestra lucha diaria son extremadamente difíciles. Por eso me resulta imposible decir cuál es la forma para alcanzar la meta, que es que es la construcción de un socialismo democrático.

Transcripción de Manuel Aguilar


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Milton D’León

Caracas / @MiltonDLeon
Editor de La Izquierda Diario (Venezuela) y miembro del Consejo Editorial de la Revista Estrategia Internacional. Internacionalista, autor de múltiples artículos y ensayos sobre política, economía, luchas sociales y cultura de América Latina y el Caribe y otras regiones desde la teoría marxista. Actualmente reside en Venezuela.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari
Sociólogo por la UNAM, coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles.
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