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Red Internacional

CRISIS POLÍTICA.Las primarias del PSUV y la descomposición de un partido de Gobierno

¿Qué reflejaron las recientes elecciones primarias del PSUV? Marcaron la tónica la baja participación, denuncias de irregularidades y hasta golpizas, pero sobre todo el uso de toda una maquinaria de Estado y los controles partidarios para llevar a cabo una interna a imagen y semejanza de la descomposición y el autoritarismo gubernamental.

Milton D'LeónCaracas @MiltonDLeon

Miércoles 11 de agosto | 15:01
Fotografía EFE

El PSUV celebró el pasado fin de semana sus primarias abiertas para las elecciones municipales y regionales del próximo noviembre con una muy baja participación. Oficialmente se declara que participaron un 17,5%, pero se trata de datos que son cuestionados.

Pero la armonía de las que hablaron los jerarcas del partido de gobierno estuvo lejos de ser: golpes, pedradas, pedradas, denuncias públicas de compra de votos, disputas y divisiones, además de denuncias de irregularidades, y no faltó hasta el apoyo de pranes desde la cárcel a ciertos candidatos de alto escalón.

Se da por descontado el uso de la maquinaria del Estado, eso no es novedad en estas como en otras elecciones internas del partido gubernamental. Delcy Rodríguez, se refiere al PSUV como el partido más grande de América Latina y Maduro contabiliza en ocho millones los “militantes” de la formación política. A pesar de todo el aparato estatal apenas votaron 3,5 millones de personas, según las cifras del partido, pese a que las urnas estuvieron abiertas hasta la noche para todos los inscritos en el registro electoral.

En la madrugada del lunes comenzaron a darse algunos resultados. En 15 de las 23 gobernaciones el chavismo ya tiene candidatos. En los otros ocho estados tendrán que evaluar, porque ninguno de los aspirantes logró el requisito de superar el 40% de los votos y tener 10 puntos de diferencia con el segundo. Cabello explicó que donde las diferencias son muy cerradas, el partido tomará la decisión de quién es candidato. Hasta el momento, los ocho estados que están en “revisión” son Aragua, Bolívar, Nueva Esparta, Sucre, Trujillo, Cojedes Monagas y Apure.

En tres estados salieron como candidatos los llamados “protectores”, nombre con el que se conoce a las autoridades que designaba a dedo Maduro en los estados y municipios donde el gobierno perdía las elecciones, como figuras paralelas a los gobernadores y alcaldes opositores, y dotadas por el Ejecutivo nacional de autoridad, infraestructura y recursos propios.

Para el municipio Libertador (sede del gobierno central) resultó electa la almiranta Carmen Meléndez, que ha ocupado cargos en el Ministerio del Despacho de la Presidencia, en Defensa, como Tesorera de la Nación y ahora como ministra de Interior. En el Estado Barinas, donde dos familiares de Chávez, se disputaban el puesto, finalmente resultó electo el hermano del fallecido Hugo Chávez, Argenis Chávez.

En un partido que se tilda de “democrático”, el que es electo no es sinónimo que va a la contienda electoral: “En el reglamento está que haber sido electo no significa ser el candidato. Aquí lo estratégico es la revolución y su permanencia en el tiempo”, declaró Diosdado Cabello. Y como no hay segunda vuelta, la decisión es a dedo. Con un baremo de un piso del 40% de votos y una diferencia del 10% del segundo más votado, tal candidato es imposible de garantizarse sino es con toda la maquinaria central del partido (y del Estado), es decir, una medida casi anticipada de quién será el ganador.

Son las “astucias” de un partido de gobierno para organizar elecciones internas donde ya se predefinen los ganadores. Ya mucho antes incluso de las primarias, el propio PSUV ya había bajado de la contienda a muchos precandidatos, siendo el caso más sonado el de Elías Jaua que, a pesar de haber contado con las postulaciones suficientes por los militantes de base del partido, desde arriba le dijeron “no te presentas”, y así muchos otros.

Las denuncias de irregularidades inundaron las redes, pero muchas se quedaban cortas frente a las de compra de votos por 20 dólares o a situaciones de golpizas, como la que sucedió en Barquisimeto, el propio domingo de las primarias, donde un grupo de choque, motorizados controlados por el movimiento Gayones de Barquisimeto arremetieron contra voceros y dirigentes populares de la comuna El Maizal.

Pero la expresión mayor de una situación poco vista se observó cuando pranes, presos de “La Pica” y miembros del "Tren de Oriente" respaldaron la candidatura de Yelitze Santaella en Monagas, vía la red social Twitter. Al momento de escribir este artículo no se sabe si Santaella rechazó tal apoyo. De no ser así, solo puede poner al desnudo los niveles de descomposición existente.

Si las últimas elecciones nacionales han sido cuestionadas con un diseño hecho a la medida del Gobierno con anulación de legalidad de partidos de oposición u otorgando reconocimiento a fracciones de partidos a conveniencias vía el Tribunal Supremo de Justicia, no se puede esperar menos cosas de una interna abierta del PSUV, donde es la maquinaria central del propio partido que tiene el control pleno. En toda esta situación no se dejaron de expresar el descontento de bases del chavismo que acudieron a las urnas.

Muchos otros no acudieron a las primarias aun reivindicándose chavistas, pero no partidarios de Maduro, ya sea que la apatía prime frente a una situación imperante de una crisis que se arrastra por años o porque algunos otros deciden, ya sea postularse o apoyar otras tarjetas electorales como la de la Alianza Popular Revolucionaria, donde el grueso de los grupos que lo componen continúan reivindicando la figura de Hugo Chávez.




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