Cultura

HISTORIAS DE MUJERES

Que sea lo que las Carolinas quieran

Esta es la historia de una niña brasileña pobre y negra, que escribió -en los papeles que juntó de la basura- cómo se vivía, con desprecio a los poderosos, en la favela. Y vendió millones de ejemplares.

Andrea D'Atri

@andreadatri

Viernes 22 de abril de 2016

Carolina Maria de Jesús nació en Minas Gerais (Brasil), en una familia campesina. De casualidad, aprendió a leer y escribir en la década de 1920, cuando ninguna niña pobre y negra recibía educación. Un rico hacendado creyó, quizás, que ayudando a las niñas y niños pobres sin parcelas de tierra, se aseguraba una propia en el cielo. Fueron apenas dos años en la escuela; luego migró a San Pablo, donde trabajó limpiando las casas de otras familias, mientras construía la suya en la favela, con chapas y cartones.

Pero eso no alcanzaba para darle de comer a los hijos que tuvo con tres hombres con los que nunca quiso casarse, porque decía que ya había visto mucho de la violencia que los maridos ejercen contra sus esposas. Y Carolina, entonces, de noche, recolectaba papel que vendía para el reciclado. Pero cuando encontraba cuadernos con hojas en blanco, los guardaba.

Y con la misma letra que aprendió a trazar a los siete años, escribió un diario en el que contó cómo se vivía en la favela, esa villa a orillas del contaminado río Tieté, habitada por los trabajadores más desposeídos del rico, bullicioso y enorme San Pablo. "A la mañana, vino el cura a dar misa. Ayer, vino con el auto de la capilla y dijo a los favelados que ellos tienen que tener hijos. Pienso: ¿por qué ha de ser el pobre el que ha de tener hijos, si los hijos del pobre tienen que ser obreros? (...) Para el señor vicario, los hijos de pobre se crían sólo con pan. No se visten, no se calzan."

Hasta que un periodista fue a cubrir la inauguración de un parque municipal y fue corrido por los vecinos de la favela. Incluyendo a Carolina, que le gritó que se fuera o "aparecerá en mi libro", advertencia que llamó la atención del periodista.

En 1960, Quarto de Despejo [Basural] –su libro- fue un éxito de ventas en Brasil y muy pronto se publicó en varios idiomas. "Cuando un político nos dice sus discursos, que está al lado del pueblo, que advierte que se mete en la política para mejorar nuestras condiciones de vida pidiendo nuestro voto, prometiendo congelar los precios, usted ya sabe que abordando este grave problema, él vence en las urnas. Después, se divorcia del pueblo. Mira al pueblo con los ojos semi cerrados. Con un orgullo que hiere nuestra sensibilidad."

La historia de Carolina me la contó una de las dos únicas doctoras negras que integran el plantel de profesores de una universidad en San Pablo. Sólo dos mujeres negras, en una universidad donde predominan las pieles de color claro entre estudiantes y docentes, aunque negros y negras son la mayoría en el trabajo de maestranza y limpieza del edificio. Como también en las favelas, en el servicio doméstico, en las fábricas…

"Escribo la miseria y la injusta vida de los favelados. Yo estaba enojada, no creía en nadie. Odiaba a los políticos y a los patrones, porque mi sueño era escribir y el pobre no puede tener ningún ideal noble. Sabía que iban a aumentar mis enemigos, porque nadie está habituado a este tipo de literatura. Que sea lo que Dios quiera. Yo escribí la realidad."

En medio de la crisis nacional que sacude a Brasil, millones de Carolinas aún no encuentran un trozo de papel para contarle al mundo sus verdades. Fabriquemos el papel para las Carolinas que escriben, en infinitas lenguas, sin pedir permiso.






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