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Red Internacional

Guillermo González es un controlador aéreo que lleva dos años preso luego de haber denunciado corrupción en el aeropuerto de Maiquetía. La jueza y el fiscal de la causa reconocieron a puertas cerradas que no tenían fundamentos para pasarlo a juicio, pero que lo hacían porque era “la orden de arriba”. Ayer el Fiscal General, en rueda de prensa, aludió e inculpó a este joven trabajador. El Comité de Familiares y Amigos por la Libertad de lxs Trabajadorxs Presxs replicó.

Jueves 12 de mayo | 15:54

Hay una práctica ilegal y violatoria del derecho a la defensa, consistente en la aparición en televisión y otros medios públicos, de altos funcionarios del gobierno y del Estado acusando y condenando a personas, presentando supuestas “pruebas”, adelantándose a los respectivos procesos judiciales. Una manera de exponer al escarnio, predisponer la opinión pública y juzgar de antemano, aprovechando la total desventaja que hay en el acceso a los medios, entre un ciudadano común, en este caso, un trabajador, y los altos cargos del Estado.

Eso lo han hecho desde el Gobierno y desde la Fiscalía –que son prácticamente la misma cosa– con varios trabajadores presos, a quienes altos jerarcas de instituciones o empresas públicas han acusado de cualquier cantidad de delitos inventados, como represalia a sus denuncias de corrupción o a sus luchas por el cumplimiento de derechos laborales. Así pasó, por ejemplo, con Alfredo Chirino y Areynis Torrealba, o con Eudis Girot, donde aparecieron desde “traición a la patria” hasta “terrorismo” en las acusaciones mediáticas.

Ahora le tocó el turno a este joven trabajador. En un comunicado rotulado “Réplica al Fiscal General de la República, Tarek William Saab, por el caso del controlador aéreo Guillermo González”, el Comité de Familiares y Amigos por la Libertad de lxs Trabajadorxs Presxs expone la verdad sobre el caso.

La razón de la judicialización de Guillermo González

Explican que en febrero de 2020, el trabajador fue contactado vía telefónica por un ex compañero de estudios (Luis Alfredo Gómez Ávila), quien le ofreció dinero a cambio de no reportar la llegada y salida de unos aviones en Maiquetía. Guillermo reportó inmediatamente a su supervisor, Derbys Rodríguez, y éste, a su vez, reportó a los gerentes del Servicio de Navegación Aérea, el Coronel Wilfredo Gil y el General Carlos Mata Sosa. Dos días después, los gerentes le dijeron a Guillermo que no le respondiera a Gómez Ávila, que ellos ya estaban al tanto de la situación y se harían cargo de una investigación.

Sin embargo, varias semanas después, Guillermo González y Derbys Rodríguez eran sacados de sus lugares de trabajo por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), acusados ellos.

Una revelación clave: no hay denunciante no hay delito investigado

Una de las cosas más descabelladas de esta criminalización es que, después de dos años privado de libertad, resulta que no hay ningún denunciante formal. El coronel Wilfredo Gil, señalado en el expediente como el denunciante de Guillermo, dijo en la audiencia del juicio contra Guillermo, celebrada el 12 de abril de este año, que él nunca denunció a Guillermo, sino que se limitó a acompañarlo por órdenes del general Mata Sosa a la sede del DGCIM.

Como afirma el comunicado del comité, “esta declaración, es de particular importancia toda vez que deja el caso sin denunciante y por tanto sin delito”. Además de eso, reveló también que “no tiene conocimiento de resultados de ninguna investigación sobre aquellos hechos denunciados por Guillermo”.

De hecho, tampoco el Ministerio Público ha informado que se esté realizando ninguna investigación sobre la red delictiva que posibilita la entrada y salida de aeronaves desde Maiquetía sin ser registradas, sobre la cual existen abundantes denuncias públicas. “La razón por la cual se acusa y encarcela a Guillermo González (quien tenía 23 años cuando fue detenido, hace dos años) –afirma el comité– es una retaliación de funcionarios corruptos de Maiquetía por haberse atrevido a hacer visible una hebra del rollo de corrupción que funciona en Maiquetía”.

Sobre los “delitos” y la ausencia de pruebas

Guillermo fue acusado por la Fiscalía de los delitos de “terrorismo”, “asociación para delinquir”, “revelación de información confidencial” e “incitación al odio” (este último, luego fue desestimado). Los medios de prueba aportados por la Fiscalía son: documentos que prueban que Guillermo es empleado del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), las fotos de aviones colgadas por Guillermo en su cuenta de Twitter y una experticia que señala que algunas de ellas fueron tomadas desde la torre de control.

Como afirma el comité, “no hace falta explicar que ello no prueba, en lo más mínimo, la ocurrencia del delito de terrorismo (que supone el ejercicio de la violencia y el terror para la destrucción del orden político o la intimidación de adversarios), ni la asociación para delinquir (que supone según la doctrina que existan al menos tres personas que se ponen de acuerdo y organizan para cometer algún delito). Es muy claro que la calificación de los hechos en la acusación fiscal, no guarda ninguna proporción con las pruebas aportadas”.

Lo otro totalmente sin fundamentos, y que es la supuesta “prueba” mostrada ayer por Tarek Wiliam Saab, es la idea de que publicar fotos en twitter supone cometer el delito de “revelación de información confidencial”. La defensa señala que tal cosa no incurre en ninguno de los considerandos del Código Penal para tal acusación.

Las fotos de aviones que aterrizan en Maiquetía a la vista de cualquier pasajero que se encuentre en la sala de espera (desde donde puede tomar fotos) o desde las adyacencias del aeropuerto no son “secretos políticos o militares concernientes a la seguridad de Venezuela”. El propio INAC las publica con frecuencia en su cuenta de Twitter. “Hasta antes de la pandemia –señala el comunicado–, se hacían visitas guiadas a la torre de control en las que los visitantes tomaban libremente fotos. Puede discutirse, como señala el Fiscal si el cargo de Controlador Aéreo es incompatible con la publicación de esas fotos (lo cual de hecho ha sido dirimido en el juicio), pero en ningún caso ello equivale a terrorismo, asociación o revelación de secretos políticos o militares que comprometan la seguridad del país”.

El joven Guillermo González es un fanático de los aviones, afirman sus padres, y practica el hobbie del “spotting”, que consiste en tomar fotos de aviones. Sus fotos eran públicas, no secretas. Las conocían desde hace tiempo sus jefes, incluso el Coronel Wilfredo Gil, que inició la denuncia en Digecim y que fue su profesor en sus estudios de Controlador Aéreo (en donde Guillermo fue el primero de su promoción).

El comité explica que en el juicio, “fueron llamados por la Fiscalía como testigos, Yohana Morales (Jefe de Operaciones en la Torre de Control de Maiquetía, con 15 años de servicios) y Elías Patiño (controlador aéreo, con 17 años de servicio). Ambos declararon que no constituía ningún delito tomar y publicar fotos de los aviones”. Incluso, la jefa de operaciones señaló que ella misma ha tomado y publicado infinidad de fotos similares en sus redes, porque eso no constituye ningún delito.

Una cadena de derechos violentados

La violación al derecho a la libertad personal de Guillermo fue la primera de una larga cadena de violaciones a sus derechos: fue aprehendido sin orden judicial, fue incomunicado en la DIGCIM por 4 días; le impidieron ser asistido por su abogado privado en la audiencia de presentación; no pudo acceder a su expediente sino cuatro meses después de la detención; comenzó a recibir visitas de sus padres, en la DIGCIM, solo 4 meses después de su detención. Actualmente, en El Rodeo, solo puede visitarlo su madre, porque no permiten visitas de hombres.

En tanto que la ley prioriza la libertad por sobre la reclusión, lo que significa que los juicios deben hacerse, en principio, en libertad, este joven trabajador lleva dos años preso sin fundamento alguno, por la represalia de las mafias de corruptelas.

El comunicado señala: “Tanto el fiscal como la jueza manifestaron, de manera extraoficial, a los abogados defensores en la audiencia preliminar, que no encontraban pruebas de la comisión de los delitos imputados, pero había órdenes de avanzar en el juicio. Además, la audiencia preliminar se difirió en 9 ocasiones por razones no imputables a la defensa de Guillermo, mientras que las audiencias de juicio se ralentizan debido a que los testigos promovidos por el Ministerio Público no asisten”.

El comité agrega que “Memo”, como lo llama su mamá, fue el primero de su promoción como Controlador Aéreo, fue campeón nacional juvenil de tiro deportivo y es reconocido en la torre de control de Maiquetía como un excelente profesional. Afirman que, en ese sentido, “es parte de la ‘Generación de oro’” y que, por lo tanto, lo que debería ser enjuiciado es el cuadro de cosas que permite que un joven trabajador y deportista de estas características, esté preso, mientras los corruptos del Aeropuerto Internacional de Maiquetía estén en libertad.

Tuitazo por la honra, la inocencia y la libertad de Guillermo González

Como parte de la respuesta a las declaraciones del Fiscal General, se está convocando para hoy jueves, a las 7 de la noche, a un tuitazo, con la etiqueta #GuillermoEsInocente, para expresar el repudio a esas declaraciones, insistir en la inocencia de este joven trabajador y exigir una vez más su liberación.

Desde La Izquierda Diario, medio militante que forma parte de las diversas iniciativas de lucha por la libertad de las y los trabajadores presos, nos sumamos a esta actividad y convocamos a nuestros lectores y lectoras a hacer lo propio. #LiberenALxsTrabajadorxsPresxs.




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