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¿Sexo débil? Las mujeres profesionales de las artes marciales mixtas

Ivana Martinenghi y Pamela Bóveda, entre clase y clase, conversan con La Izquierda Diario para dar una visión sobre el mundo de las luchadoras que se abren camino a fuerza de golpes y convicción.

Alan Gerónimo

@Gero_chamorro

Jueves 22 de septiembre de 2016

Otrora reducto de hombres, el cuero mojado, el sudor y la adrenalina perfuman el aire que a veces resulta denso. De fondo la música de los golpes que llueven sobre las bolsas, las cadenas, algún grito de: “dale que faltan los últimos 30 segundos” y así todo el día. De a poco se va poblando el lugar, uno de los tantos gimnasios de artes marciales mixtas (MMA) de Argentina. De gimnasios como esos han surgido campeones, han surgido vencidos, pero principalmente han salido luchadores.

Desde las artes marciales mixtas y los deportes de contacto surgen también, a veces, las fuerzas de choque de algún sindicato, que algún burócrata quiere tener a mano a cambio de un sueldo por si hay que amedrentar a algún trabajador. También surgen grupos fascistas entrenados para atacar a la comunidad homosexual, a las mujeres organizadas o patovicas de boliches bailables que no dudan en usar esos golpes aprendidos en la semana contra pibes en quizá su único momento de distensión después de una semana laboral explotadora. Pero estos personajes son minoría y no van a poder bastardear a uno de los deportes con más códigos que existe. En el MMA y los deportes de contacto (como también lo hay en otros deportes) hay espacio y lugar para todos.

Y a este mundo llegan ellas, saludan, se sientan y empiezan a vendarse; acá nadie les pide más ni menos, las reciben como las iguales que son. A sabiendas de que la realidad y el ideal no van de la mano, de las puertas del gimnasio para adentro es una cosa y de las puertas para afuera es otra, reconocen que deberán luchar mucho más para hacerse un lugar, para cerrar un evento con una pelea estelar entre mujeres, para conseguir un lugar en las ligas mayores y también para conseguir que cada vez más cantidad de luchadoras se sumen a la práctica de las artes marciales mixtas. Pero por unas horas son tratadas de igual a igual, y ya están acostumbradas a luchar contra la doble opresión, en las calles, en las oficinas, fábricas, en la sociedad en general.

Ivana Martinenghi y Pamela Bóveda, entre sus clases de jiu jitsu y de striking [NdR: pelear parado], conversan con La izquierda Diario para dar una visión de género sobre el mundo de las luchadoras que se abren camino a fuerza de golpes y de convicción.

Foto: Ivana Martineghi - Enfoque Rojo

Ivana Martinenghi (IM) tiene 25 años, es de Acasusso (provincia de Buenos Aires), estudia Ciencias políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y además es peleadora profesional de MMA. Pamela Bóveda (PB) es de Asunción del Paraguay, tiene 27 años y creció en Ciudad del Este. A los 17 años se mudó a la provincia de Córdoba a estudiar la carrera de Ingeniería Aeronáutica, ya que en ese entonces no existía esa carrera en Paraguay. Se recibió y durante un año trabajó en un taller aeronáutico en Paraguay; hoy es empleada de Aerolíneas Argentinas y también es peleadora profesional de MMA.

Las dos son practicantes en la escuela United MMA – Nova Uniao, donde además de aprender son profesoras.

¿Por qué empezaron a entrenar MMA?

IM - En realidad empecé a entrenar boxeo recreativo a los 18 años y más que nada lo hice por defensa personal, porque al ser mujer y estar mucho tiempo sola en la calle me pareció importante aprender a defenderme.

PB – Mi historia es un poco diferente; estando en el colegio empecé con los deportes -más precisamente a los 16 con el jiu jitsu. Luego cuando me mudé a la Argentina y empecé la facultad, se me hizo más difícil seguir con ellos. Había que priorizar otras cosas para después tener un mejor desempeño. Cuando me recibí empecé a entrenar MMA para probar la efectividad del jiu jitsu, que es lo que venía practicando dentro de la jaula [NdR: octágono donde se lucha]; como ya tenía una buena base decidí probar y ver cómo me iba, una vez que peleé la primera vez me enamoré completamente de este deporte, así como ya me había enamorado del jiu jitsu anteriormente.

Foto: Pamela Bóveda

Siendo que en el MMA son mayoritariamente hombres los que practican ¿cómo fueron recibidas por sus compañeros?

IM - Fui recibida de una forma muy agradable, la verdad que no tuve inconvenientes, siempre me sentí tratada de igual a igual y entreno a la par de los hombres. Obviamente que al ser un deporte bastante agresivo tiende a haber un mayor porcentaje de hombres que entrenan y que compiten. Las mujeres quizá no son tan constantes o por ahí cuando llega la hora de guantear no les gusta que les peguen mucho en la cara, pero por ejemplo en lo que es el brazilian jiu jitsu las mujeres están empezando a entrenar cada vez más, porque sirve muchísimo para defensa personal, al igual que el kick boxing; en MMA hay menos mujeres. La verdad es que es un deporte que está creciendo cada vez más y las mujeres se están animando a entrenar y competir.

PB - En todas las academias en las que entrené siempre me recibieron muy bien y valoraron lo que sé de jiu jitsu; no solamente siempre me llevé bien con todos sino también siempre que pude ayudé a mis compañeros, muchos de ellos no tenían noción de pelear en el suelo y sí de striking, que es totalmente lo contrario de lo que sabía yo. Dentro del tatame yo particularmente siento un trato de igual a igual, por tener un peso considerable y bastante fuerza; si me dan ventaja no siempre les va bien entonces o ponen todo de ellos y yo todo de mí, o no es un buen entrenamiento. Cuando me toca entrenar con gente más grande y pesada quizás ellos se centran más en hacer técnica antes que fuerza, ya que podrían llegar a haber hasta 40 kg. de diferencia. Es una cuestión más de pesos que de género.

Esta escasez de mujeres que practiquen este deporte ¿dificulta conseguir peleas de MMA en eventos?

IM - Sí, resulta muy difícil conseguir peleas en eventos de MMA en particular porque hay muy pocas mujeres que compiten acá en Argentina y en América Latina en general; en otros países es mucho más fácil tener compañeras mujeres y por ende es más fácil conseguir las peleas.

PB – Como decía Ivi, en Sudamérica el MMA femenino aun no está muy divulgado y expandido, así que resulta bastante complicado conseguir peleas, más aun para mí que ya tengo experiencia y soy de la categoría de los 61 kg.; la mayoría en argentina pelea en categorías inferiores.

Al ser un deporte considerado “amateur” o no muy publicitado en la Argentina ¿a las mujeres les resulta más difícil conseguir sponsor?

IM - No, en realidad no me parece que a las mujeres les resulte más difícil conseguir sponsor, me parece que acá es un problema de la Argentina en particular de que económicamente no financian mucho a determinados deportes como el MMA, pero sí financian con millones de pesos al fútbol por un tema de marketing y porque a la sociedad le gusta más el fútbol. El MMA recién se está empezando a hacer conocido acá en Argentina, pero creo que en verdad si una mujer entrena MMA llama más la atención; hasta es inclusive más llamativo que una peleadora se suba al octágono y sea buena.

PB – Lo de los sponsor me parece difícil porque al mismo deporte, al no estar muy divulgado, las marcas no le dan la suficiente importancia; pero esto está cambiando con el tiempo. Mi único sponsor es de Norteamérica (marca de ropa) excepto por ellos no cuento con sponsor y todo lo hago a pulmón.

Como peleadoras profesionales que son ¿cómo son sus días de entrenamiento?

IM –Hoy por hoy una peleadora profesional acá no solamente se dedica a eso, sino que también tiene una vida laboral aparte, trabaja 9 horas y también se dedica al entrenamiento. Los entrenamientos por lo general, para una persona que tiene esas características, que trabaja y encima pelea a nivel profesional, tiene que entrenar más o menos doble turno por día, o sea más o menos 3 horas de entrenamiento por día de lunes a sábado. Tiene que saber boxeo, jiu jitsu, kick boxing, lucha greco-romana y combinar todo eso en el MMA, se tiene que dedicar todos los días de la semana de lleno a entrenar.

PB - Mis días comienzan a las 4.30 AM, cuando me preparo para ir a Ezeiza donde trabajo 8 horas al día en la gerencia técnica de Aerolíneas Argentinas. Salgo a las 15, llego a Capital de nuevo a las 16.40, me da tiempo de alimentarme correctamente e ir al gimnasio donde dependiendo del día tengo 2 turnos, uno de MMA y otro de muay thai, o 2 de brazilian jiu jitsu; los viernes son días de sparring tanto de MMA como de jiu jitsu. Infelizmente el tiempo no me alcanza para hacer una mejor preparación física, pero estoy trabajando en acomodar y encontrar la forma de hacerlo.

Si tuvieran que elegir una cualidad dentro del octágono ¿cuál sería?

IM - Mi fuerte en la jaula es el kick boxing por que hace 5 años que lo entreno; tengo una buena base de straiking. Jiu jitsu empecé hace un año y medio, todavía soy “faixa blanca” [NdR: cinturón blanco] pero tengo muchas ganas de seguir aprendiendo, rendir cinturones y progresar como peleadora, porque es importante ser íntegra en todas las disciplinas.

PB - En el octágono -no solo por el gusto que le tengo a mi deporte- pero creo que el jiu jitsu es primordial, en el cual soy faixa marrón; luego la lucha y el striking de la mano.

Partiendo de la base que en el deporte las mujeres están desvalorizadas y tienen menos promoción ¿piensan que también es así en la sociedad?

PB - Infelizmente tanto en el jiu jitsu como en el MMA las mujeres reciben menos remuneración como premios; en el jiu jitsu dicen que es porque las mujeres tienen menos participantes y eso lleva a tener menos cantidad de luchas para llegar a un primer puesto, lo cual a veces es cierto; pero creo que para igualar los derechos podrían usar una cantidad mínima de atletas inscriptos y ahí tenés el mismo premio. Lo bueno de que los deportes de contacto se estén volviendo más popular es que hay un foco muy grande en lo que es femenino, en lo que muestra la voluntad y la disciplina de las mujeres, dónde estamos; la mayoría realmente queremos ser las mejores profesionales en lo que hacemos y no estamos yendo por intenciones ajenas al deporte. Gracias a eso y a la performance que tenemos -donde estamos muchas veces en paridad o a veces mejor inclusive que los hombres- eso dará el espacio a que seamos valoradas por igual.

IM - Yo veo que hay una desigualdad de género en términos generales en el mundo, por ejemplo los puestos laborales más altos en su mayoría son ocupados por hombres y no ves muchas mujeres que sean gerentes o tengan puestos importantes. En general a los hombres les pagan sueldos más elevados que a las mujeres haciendo el mismo trabajo. Eso es un claro reflejo de cómo funciona la sociedad hoy por hoy. Como se da en una empresa, en una oficina o en una fábrica, también se da en el deporte. Y en el deporte también rige mucho el machismo, entonces las mujeres estamos más desvalorizadas en términos de sueldos, de trabajo, aunque tengamos exactamente la misma o más capacidad.

Foto: Ivana Martineghi - Enfoque Rojo

¿Qué derechos piensan que le están faltando a las mujeres en esta sociedad?

PB - Creo que aún hay mucho que debe cambiar para que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, y varias veces me ha tocado la discriminación, pero el secreto es valorarse una misma y seguir haciendo lo que a una le parece que es lo correcto. Siempre para adelante, creyendo en nosotras mismas y haciendo saber al mundo que somos iguales; a mí entrenar con hombres toda la vida me hizo la deportista que soy.

IM - Me parece que hay algo básico que es la igualdad, que le paguen lo mismo a una mujer en el mismo puesto de trabajo que por ahí ocupa un hombre. También que las mujeres puedan tener el derecho de acceder a esos puestos de trabajo que nos son negados, solamente por ser mujeres. Otro derecho que nos están negando a las mujeres es el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos; por eso creo que el derecho al aborto, libre, seguro, legal y gratuito es muy importante, es urgente tener el poder de decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. También luchar por el #Niunamenos, ya que me parece que es una manifestación altamente positiva no solamente para el género femenino, sino también para el masculino y para la sociedad íntegra; creo que es darle voz a esas mujeres que no se animan a hablar por miedo y son golpeadas, o mismo porque la justicia actúa muy lenta y muchas veces sus voces son acalladas.

Ivana y Pamela nos dan su reflexión final, cuentan cómo les encantaría que todas las mujeres se animen a practicar las artes marciales mixtas y se animen cada vez más a aprender a defenderse, porque el MMA, el kick boxing, el jiu jitsu son herramientas muy constructivas en cuanto a la salud, a lo físico, a lo mental. También les parece que estaría buenísimo que aprendan a defenderse de agresiones de la vida cotidiana, y concluyen que es un deporte muy bueno, muy saludable, incita el compañerismo y también incita a tener una autoestima más elevada. Por eso invitan a explorar el maravilloso mundo de las artes marciales mixtas y los deportes de contacto.






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