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Red Internacional

Arbitrariedad gubernamental. Trabajadores del cemento de Guayana denuncian falso contrato colectivo firmado a sus espaldas

Desde Planta Cemento de Guayana, este viernes 29 de abril, trabajadores rechazaron un nuevo contrato colectivo firmado a sus espaldas y por no representar sus intereses y ser promovido por sindicatos que no pertenecen al sector. Dicho contrato fue firmado por un sindicato paralelo montado por el gobierno.

Sábado 30 de abril | 14:10

Los trabajadores llaman a desconocer dicho contrato por falso, que fue firmado el gobierno con la burocracia sindical del PSUV, la UBT (Unión Bolivariana de Trabajadores). Desde varias plantas también trabajadores declaran contra este falso contrato colectivo realizado a sus espaldas.

El gobierno de Maduro desconoce los sindicatos votado por los trabajadores e impone sindicatos paralelos afines. Así lo declaraba Hermes Bastardo, secretario de organización Sindicato de Trabajadores de Venezolana de Cementos en Guayana (Sintracemex) de la planta de Guayana en una entrevista para La Izquierda Diario: “Te puedo empezar diciendo que desde la dirección de la Corporación Socialista del Cemento se han empeñado en hacer un sindicato paralelo, comenzaron con el tema de los CPT (Consejos Productivos de los Trabajadores) y desde entonces se ha hecho un paralelismo sindical…”.

Hermes enfatiza en la conversación con La Izquierda Diario que: “Nuestro sindicato es legal, vigente, fuimos a elecciones en el año 2019 y estamos vigentes hasta noviembre del 2022. Pero esto no ha sido aval para ellos para tratar de emplazar al sindicato paralelo que ellos montaron con compañeros de tendencia maduristas, entonces estos señores que gozan del rechazo de los trabajadores, que no fueron elegidos por la clase obrera, son los que están negociando”.

Agrega que: “Hoy la Corporación Socialista del Cemento sembró a nivel de todas las plantas donde hacemos vida los sindicatos UBT (Unión Bolivariana de Trabajadores). Ellos ponen sus cuadros a dedo, que son personas que no gozan ni han hecho elecciones, no han sido avalados por el CNE, no han sido avalados por los trabajadores, solo se han colocado a dedo. Son con tinte político afinado con el Gobierno. Entonces, con eso, reúnen todos los requisitos para ello, esto es lo del sindicato paralelo. Te comento que acá en Guayana fue el último bastión que ellos utilizaron”.

Por su parte Johnny Linares, secretario general de Sintracemex, en declaraciones a lado de trabajadores de la planta de Guayana, reclamó que lo que se acaba de firmar con esta nueva convención no solo se dio a espaldas de los trabajadores, además, desmejoró cláusulas y beneficios establecidos en el contrato firmado en 2010 como el pago de utilidades, pago de colegio, entrega de juguetes, fiestas, entre otros.

“Quienes participaron en esta firma fueron los de la Federación de la Construcción, obviaron a los sindicatos de base legítimos como el nuestro”, dijo. Tras la firma del contrato que fue avalada por el ministro del Trabajo, José Ramón Rivero y el ajuste de salario, los cementeros recibieron un pago de 250 bolívares, equivalente a unos 54 dólares al momento de la cancelación.

Lynares declaró que, aunque no han podido leer el contrato en su totalidad, en lo poco que revisaron se constataron de la recomendación, por parte de la Federación, de eliminar los contratos colectivos y establecer tablas salariales para la Corporación del Cemento.

“El pasado viernes 22 de abril consignamos un recurso de interpretación ante el Tribunal Supremo de Justicia para que ellos tomen cartas en el asunto en torno a la representatividad con la que firmaron este contrato”, manifiesta.

En total desacuerdo se encuentran los trabajadores cementeros con la firma del contrato. El trabajador de la planta de Guayana, Carlos Carmona, también declara que la Unión Bolivariana de Trabajadores (UBT), sindicato impuesto por las autoridades de la Corporación Socialista del Cemento, presentó un contrato falso que no fue aprobado por los trabajadores.

Los trabajadores exigen la renuncia de Neptali Acosta Prieto, presidente de la Corporación Socialista del Cemento por no garantizar los derechos de los trabajadores y avalar contratos que degradan los beneficios e incumple con los artículos 89 y 91 de la Constitución Nacional.

La UBT no pertenece al sector cemento denuncian desde la planta de Guayana, recalcando que no pueden desarrollar su trabajo percibiendo salarios de miseria, pidiendo prestado para cubrir las necesidades de sus familias.

La industria del cemento, como el resto de las industrias del país, atraviesa una profunda crisis. Quienes están sufriendo las consecuencias de esta crisis que no provocaron son los trabajadores con prácticamente todas sus conquistas liquidadas y con salarios de hambre. La situación se agudiza cuando para aquellos que salen a denunciar la dramática situación o demandar por sus derechos laborales sufren represalias y despidos.

“Nosotros seguimos luchando por todos nuestros derechos y contra toda esta situación imperante”, contra los salarios de hambre, por un verdadero contrato colectivo que beneficie realmente a la masa trabajadora, declaran en sus protestas. Frente a este madrugonazo de la firma de un contrato colectivo a sus espaldas y que desmejora muchas conquistas, los trabajadores llaman a seguir en las calles, y que se reconozcan las verdaderas organizaciones sindicales de los trabajadores y no los sindicatos paralelos montados desde el gobierno nacional.




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