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Red Internacional

Crisis política.Tras la salida del canciller, ahora renunció el ministro de Defensa de Brasil

Ambas dimisiones causan un temblor político en el país vecino. La renuncia del ministro de Defensa, el general Azevedo e Silva se suma a la del canciller Araújo, defensor de posiciones negacionistas y racistas, que venía siendo cuestionado por su responsabilidad en los desastres para negociar vacunas para el país, y presionado por sectores del Parlamento que pedían un juicio político.

Lunes 29 de marzo | Edición del día

El ministro de Defensa Azevedo e Silva renunció este lunes por la tarde a su cargo como ministro de Defensa. La decisión fue hecha pública luego de un encuentro que mantuvo con el Presidente Jair Bolsonaro. Por la mañana, el Canciller Araújo había tomado la misma desición. Se trata de una importante crisis política para el Gobierno de Bolsonaro, en momentos en que se vive la peor situación sanitaria desde el comienzo de la pandemia.

En su carta de renuncia, el general (hasta hoy uno de los 8 ministros con rango militar), planteó: "doy las gracias al presidente de la República, a quien he dedicado total lealtad a lo largo de estos más de dos años, por la oportunidad de servir al País". Sin embargo, no explicó los motivos concretos que lo llevaban a tomar esta decisión.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, por su parte, renunció a su cargo, tras fuertes presiones de sectores políticos afines al presidente Jair Bolsonaro que lo acusaron de obstaculizar el acceso a las vacunas anticovid.

La información fue confirmada, tras una breve reunión que Araújo tuvo con Bolsonaro, quien lo convocó a la sede del Gobierno para discutir su situación.

Araújo había adelantado su decisión de renunciar en una reunión con los directores de la cancillería sostenida a primera hora de este lunes.

Las presiones contra Araújo crecieron en las últimas semanas y se hicieron fuertes en grupos parlamentarios de la propia base oficialista, descontenta con las críticas del canciller a socios claves para Brasil, como China y Estados Unidos.

El movimiento por la salida de Araújo era tan explícito que hasta lo encabezan el propio presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta, Katia Abreu. La semana pasada, el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, había dicho que Araújo perdió la capacidad de negociar con los países.

El origen del malestar está en las continúas críticas, más o menos veladas, que Araújo dirigió durante los últimos meses a China y Estados Unidos, dos países a los que se considera importantes para facilitar el acceso a las vacunas contra la covid—19, que en Brasil ya ha matado a más de 312.000 personas.

En el caso de China, tuvo roces directos con el embajador de Pekín en Brasil por unos comentarios que cuestionaban la eficacia de las vacunas anticovid elaboradas en aquel país y aludían al origen del virus, detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan.

En cuando a Estados Unidos, el ministro, al igual que el propio presidente Jair Bolsonaro, respaldó públicamente el intento de reelección de Donald Trump y hasta puso en duda el triunfo de Biden con el argumento del expresidente sobre un fraude electoral.

Este mismo lunes, un grupo de senadores reforzó la presión contra Araújo y acordó debatir durante esta semana diversas acciones para forzar la destitución del canciller, a quien acusaron de dirigir en "forma desastrosa" la política exterior del país.

"Nuestra política exteror es desastrosa y ayudó a convertir a Brasil en un paria mundial y una amenaza global" por el descontrol a que ha llegado la pandemia de covid-19, con más de 312.000 muertos.

"Su actuación compromete hasta la obtención de vacunas destinadas a salvar la vida de millones de brasileños", dice el documento, que además propone suspender la aprobación de nuevos embajadores, que depende del Senado, mientras el canciller siga en su puesto.

La caída de Ernesto Araújo es el golpe más duro para el bolsonarismo desde la renuncia de Abraham Weintraub al Ministerio de Educación, el año pasado. El ahora excanciller, que había dicho que "Trump había llegado para salvar a Occidente", había convertido a la Cancillería en uno de los templos ideológicos de Olavo de Carvalho (mentor ultraconservador de Bolsonaro). Su partida debilita al presidente y al gurú, y allana el camino para una mayor sumisión de Bolsonaro a las fuerzas políticas del llamado Centrão en el Parlamento. Estas fuerzas siguen siendo parte de la base base de apoyo del presidente pero a costos cada vez mayores. Ricardo Salles, ministro de Medio Ambiente de la misma estirpe que Araújo, puede ser el siguiente; al menos, su cabeza ya ha sido pedida por sectores del capital financiero que quieren mejores acuerdos con Biden.




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