Política Venezuela

POLÍTICA

¿Un dirigente adeco que "estudia a Trotsky"?

En su alocusión del jueves, Maduro desde el estado Monagas, expresó: “Me están diciendo que Ramos Allup está estudiando a Trotski”, la propia nota que lo reseña para El Nacional deja entrever el desconocimiento crónico que se tiene en el país sobre la obra del revolucionario ruso.

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Lunes 22 de agosto de 2016 | 23:51

Cuando se cumplen 76 años del atentado mortal perpetrado en México por agentes del estalinismo contra el fundador del Ejército Rojo y la IV Internacional, sigue siendo el de León Trotsky uno de los legados más soslayados por el mainstream de la literatura política nacional.

Parte de esto pudimos constatar una vez más el pasado jueves 18 de agosto, cuando el presidente Maduro hizo mención a ciertos "rumores" de que Henry Ramos Allup, estaría estudiando a Trotsky (!), acto seguido exalta -como artificial contraposición- la figura de Lenin (!!), en quien supuestamente se referenciaría la "Revolución bolivariana", con lo que aprovecha de tergiversar de golpe y en una frase compacta, los planteamientos teóricos y políticos de los dos dirigentes más influyentes de la Revolución de Octubre de 1917.

El telón de fondo de esta nueva pantomima de Maduro viene siendo la profundización de sus rasgos más bonapartistas en medio de la agudización de la crisis, que va de la mano con la necesidad que le asiste de seguir afianzando los acuerdos con empresarios y la dependencia con las trasnacionales, a fuerza de descargar todos los costos contra las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Ya hace un par de años, Maduro viene enfrentando cierta "crítica por izquierda" por parte de ex ministros de Chávez, uno de los cuales le señaló su forma de proceder contra el llamado "chavismo crítico" como "estalinismo puro y duro", pero ha sido el propio Maduro quien ya ha tomado partido por Stalin en la contienda entre las tradiciones de izquierda más contrapuestas, primero asomando su "Stalin se parecía a mí. Mira, el bigote, igualito. El camarada Stalin..." y ahora amalgamando indiscriminadamente, en el mejor estilo estaliniano, todo lo que le huela a oposición (inclusive la derecha) con la figura de León Trotsky.

Huelga decir que Venezuela es un país donde el estalinismo históricamente ha echado raíces profundas en la subjetividad de izquierdas prácticamente desde 1931 (año en que se funda el PCV, incorporado a la Komintern estalinista en 1935), lo que contrasta con una "tradición trotskista" que -para ser francos- ha sido siempre muy débil y no exenta de contradicciones; por otro lado muy pocos estudiosos han dado muestras de verdadero interés en tales debates, lo que da como resultado el desconocimiento crónico que exhibe la literatura política nacional por la obra de Trotsky.

Para Hemmy Croes en El movimiento obrero venezolano (elementos para su historia) (1973: 103) Trotsky sería un inspirador del ex dirigente del PC costarricense y fundador de AD, Rómulo Betancourt (con más afinidad por el aprismo); según Radamés Irrazábal en La vía del socialismo en Venezuela... o proceso a Petkoff (1977: 28-45) Trotsky inspiraría para su ruptura con el PCV al ex dirigente de este partido y fundador del MAS, Teodoro Petkoff (más cercano al eurocomunismo); hasta el propio Ludovico Silva en su libro En busca del socialismo perdido (publicado póstumamente) hablaría de la Perestroika y Glasnost como una "rehabilitación de Trotsky" (2011: 35)

Los ejemplos siguen indiscriminadamente hasta el colmo de acusar un no menos peregrino "trotskismo de Chávez" como lo harían desde la corriente política El Militante, o Amaury González Vilera en Ensayos críticos por una revolución cultural (Caracas, 2009); siendo en realidad, el marxismo de Trotsky, un mentís para todas las tendencias por aquellos señaladas.

En su libro Su moral y la nuestra ya Trotsky advertía con varios ejemplos de qué manera el método analítico del "filisteo" (así les llamaba) podía lograr hermanar doctrinas tan contrapuestas como zarismo y bolchevismo, comunismo y fascismo, liberalismo y trotskismo, trotskismo y estalinismo, y tantas otras combinaciones más.

Fuera de las razones "de fondo" ya explicitadas, ¿Por qué habría de importarle a Maduro lo que se le antoje leer o estudiar a Ramos Allup? De ser ciertos los "rumores", cualquiera que googlee un poco sabría que no es precisamente poner en marcha la revolución permanente lo que aspiran Ramos Allup y los adecos.

Mención aparte merece el pobrísimo nivel de comprensión que Ramos Allup ha demostrado en materia de marxismo, recordemos tan solo aquel episodio durante los famosos "diálogos de paz" entre Gobierno y la MUD de hace apenas dos años, donde defenestrando el término "hegemonía" del lenguaje político, intentó contraponer de manera harto simplista y falaz, la concepción de "Hegemonía" en Lenin, asociándola unilateralmente a la "coersión", y la de Gramsci, asociándola unilateralmente a "consenso" (Ver aquí).

Finalmente, es posible comprobar en la nota que reseña esto dicho por Maduro, para el diario El Nacional, que el desconocimiento crónico de la obra del dirigente bolchevique asesinado por el estalinismo en Latinoamérica, se expresa en lo que hay (y no) de "interés periodístico" en la apretada síntesis biográfica elaborada por la periodista.

Comenzando por afirmaciones problemáticas como "Trotski fue uno de los principales seguidores de Lenin", cuando más correcto sería decir "colaboradores", "camaradas", o algún otro término afín; otras aseveraciones se tornan más francamente desorientadoras, a saber, "criticado por Stalin por tener ideas ’menos fuertes y radicales’"; y aderezándolo todo con una que otra superchería más del estilo de Robert Service: "se fue hacia México. Ahí sostuvo un romance con Frida Kahlo", ¡porque de seguro sólo por y para eso se fue allí!

Pero dejando por fuera nada menos que su rol como presidente del Sóviet de Petrogrado en la Revolución de 1905, también su papel en la insurrección de Octubre de 1917, en la creación del Ejército Rojo, así como su participación protagónica en los congresos de la Internacional Comunista celebrados en vida de Lenin, ni una mención a la formulación de la teoría-programa de la Revolución Permanente, ni sobre la fundación de la IV Internacional, ni sobre sus análisis políticos acerca de la realidad latinoamericana.

Nada hay de fortuito en el hecho de que el período abierto por la crisis capitalista internacional del 2008, y la aguda crisis que asola actualmente al país en todos los ámbitos, revuelvan las aguas donde reflota cada cierto tiempo a la superficie política ese "incómodo" seudónimo de Bronstein (Trotsky), que en el lenguaje de la Realpolitik lleva el deliberado propósito de quedar confinadas a superficialidades.

En estos 76 años que se cumplen de su vil asesinato, quienes nos identificamos con su lucha, reconocemos que más allá del valor histórico que su obra conserva ofreciéndonos todo un marco conceptual y un programa de acción política (que tanto nos orienta como nos ayuda a confrontarlo con la realidad viva), la verdadera actualidad de su obra dependerá en gran medida en nuestra capacidad para volverla actual con nuestro propio pulso a través de la lucha, retomando la continuidad revolucionaria hasta el día de hoy, volviéndola una necesidad para las masas que conquistarán el porvenir.

Bibliografía consultada

Hemmy Croes (1973). El movimiento obrero venezolano (elementos para su historia). Ediciones Movimiento Obrero, Caracas.

Radamés Larrazábal (1977). La vía del socialismo en Venezuela... o proceso a Petkoff. 2da Edición. Caracas

Ludovico Silva (1991, I Ed.). En busca del socialismo perdido. Biblioteca Omegalfa, 2011. Caracas

León Trotsky (2004). Escritos Filosóficos (Su moral y la nuestra, p. 79). CEIP León Trotsky. Buenos Aires, Argentina.

Amaury González Vilera (2009). Ensayos críticos por una revolución cultural. Fundación editorial el perro y la rana, Caracas.






Temas relacionados

Ramos Allup   /   Política Venezuela   /   León Trotsky   /   Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO