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Red Internacional

Tres mujeres que pelearon en la Revolución francesa, su participación política y sus batallas contra la opresión. Columna de Cultura en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos FM 89.9.

Celeste Murillo@rompe_teclas

Viernes 16 de julio | Edición del día

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· Ayer fue 14 de julio, uno de los días más conocidos de la Revolución Francesade 1789: la toma de la Bastilla en París. 

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· La Revolución francesa es reconocido como uno de los primeros capítulos del feminismo. ¿Por qué? Porque pasan dos cosas:

· Las mujeres participan de la insurrección, son protagonistas de la revolución. El 5 de octubre dirigen la marcha a Versalles para expulsar al Rey.

· Cuando se redacta la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano, las mujeres son excluidas y quedan fuera de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Tres historias, tres momentos

· Una parte de la historia de tres mujeres que resumen momentos y debates de un proceso revolucionario que tuvo avances y retrocesos.

· Théroigne de Méricourt. Fue parte de la Revolución desde el comienzo. Participó en la toma de la Bastilla del 14 de julio. En 1790 la meten presa por participar de la marcha a Versalles, pero se escapa, y dos años después la reciben con honores los jacobinos (el ala radical) que la nombran “Primera Amazona de la libertad”.

· Théroigne consiguió rango militar y trató de formar un batallón de mujeres, no consiguió el apoyo de los jacobinos.

· Un textual de ella: “Demostremos a los hombres que no somos inferiores a ellos en valentía y bravura; demostremos a toda Europa que las mujeres francesas conocen y están a la altura de las ideas de su siglo, despreciando los prejuicios absurdos y antinaturales. ¡Mujeres francesas! Comparen lo que somos en el orden social con lo que deberíamos ser”.

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· Olympe de Gouges es una figura atravesada por algunos debates. En 1791 redacta la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en respuesta al texto que había excluido a las mujeres de la revolución de 1789.

· Su declaración tiene un mérito enorme, visibilizó lo estaba invisibilizado. Pero, en el debate sobre qué hacer con la monarquía, Olympe tenía una postura moderada, en un momento favoreció la monarquía constitucional, después apoyó la causa de la república pero creía que matar al Rey era contraproducente. Esos eran los debates que atravesaban el movimiento revolucionario.

· Olympe terminó en la guillotina de Robespierre, no por expresar las idas que más tarde serían identificadas como feministas sino por esta discusión. Los años de poder jacobino encierran muchos debates y, como otras alas, tenían una postura conservadora con respecto a la participación de las mujeres en la vida política.

· Era una gran contradicción de la época: las mujeres son protagonistas de todos los acontecimientos pero no son ciudadanas, patean la puerta de las asambleas donde no podían entrar, forman clubes femeninos que terminan prohibidos. 

· ¿Estaba mal exigir los derechos que les negaban a las mujeres? No, era más que justo, pero los acontecimientos históricos son más complejos de lo que parecen.

· Un textual de ella: “Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna.”

· Claire Démar vivió un momento posterior, el del retroceso de la Revolución. Las mujeres habían obtenido algunos derechos durante la Revolución, pero el Código Napoleónico de 1804 consagra la derrota de las mujeres y pierden gran parte de esos derechos conquistados. Desaparece la autonomía, divorciarse es muy difícil y las casadas no pueden decidir nada sobre su vida.

· Claire Démar era periodista y militante del movimiento sansimoniano (por uno de los fundadores del socialismo utópico Henri Saint Simon). Tuvo una vida corta pero intensa, escribió en muchas revistas femeninas y fue una crítica durísima del nuevo código.

· Su historia es menos conocida, en el libro Feminismos para la revolución (de Laura Fernandez Cordero, editado Siglo XXI), hay un texto póstumo, el Llamamiento de una mujer al pueblo sobre la liberación de la mujer que, entre otras cosas, critica el matrimonio y el prejuicio de que la crianza recaiga en las mujeres, habla del deseo femenino. Algunos pasajes parecen escritos en tiempos de debates sobre el poliamor y los cuidados.

· Un textual de ella: “Sí, la liberación del proletariado, de la clase más pobre y numerosa, no es posible, estoy convencida de ello, si no es mediante la liberación de nuestro sexo, de la asociación de la fuerza y la belleza, la rudeza y la suavidad del hombre y de la mujer”. 

Una historia que continúa

· Esta historia tiene más episodios, y llegó a tener uno en el que trabajadoras y trabajadores tomaron el poder y ensayaron un gobierno propio, la Comuna de París en 1871.

· Ahí también estuvieron las mujeres, empuñando las armas, agitando las banderas de la libertad y entre ellas estuvo Louise Michel, comunera y autora de una de las ideas que mejor resume la historia de una lucha que continúa: “Cuidado con las mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el viejo mundo. Ese día nacerá el nuevo mundo”.

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