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Red Internacional

Prácticamente una semana duró el paro de brazos caídos de los trabajadores sidoristas. La empresa y el gobierno, entre maniobras con mesas de negociación y jugar a la división, combinado con amenazas con las fuerzas de represión, acciones de rompe huelgas, logró que un pequeño sector de uno de los turnos cediera aceptando algo menor de lo que se peleaba. Se trata de un round de una pelea más larga y esta lucha continúa. Planteo algunas reflexiones como balance y aprendizaje para las próximas batallas.

Albert SánchezTrabajador de Sidor y militante de la LTS, estado Bolívar

Martes 26 de abril | 17:36
Fotografía cortesía de trabajadores de Sidor

Esta semana de lucha ha constituido una importante batalla. En primer lugar, es de destacar que esta lucha surgió de manera espontánea, desde las bases, en segundo lugar, se recurrió a los métodos clásicos de la clase obrera, la huelga, y tuvo la fortaleza de sostenerse con el método asambleario: las bases en las áreas decidían cada paso d la lucha, si levantar o no el paro ante cada oferta o amenaza. En la recta final algunos trabajadores de uno de los turnos irrespetaron eso, no acataron, pero queda la experiencia. Y en tercer lugar se tomó como fundamental medida de fuerza, parar la producción, lo que no se veía hace años.

Es cierto, un sector de los compañeros, muy pequeño, entró en el juego de la empresa, los lograron engatusar, y se aprovecharon de un momento crítico del conflicto, aceptando menos de lo que se peleaba y sin ni siquiera contar con un acta clara, dándole la espalda a la decisión mayoritaria, y encendieron los hornos de la acería.

También tuvimos la debilidad de que fue un paro sostenido fundamentalmente los compañeros activos, no llegaron a entrar en acción los miles de trabajadores desactivados, incluso los jubilados o los que tienen jubilación forzosa por ser activistas o dirigentes sindicales, lo que hubiese sido una fuerza decisiva para hacer torcer el brazo a la empresa. Aunque todo apuntaba a esa dinámica.

La dinámica de la lucha iba imponiendo que nuestra exigencia de que cumplieran por lo menos con lo decretado del aumento salarial, chucuto ya de por sí y que no cubría nuestras necesidades fundamentales, fuese siendo superado en cuando demanda, abriendo las puertas para la exigencia por un salario igual a la canasta básica, el respeto a la convención colectiva y la incorporación de los compañeros desactivados. Es que la rabia de que no cumplían ni siquiera con lo que anunciaban con el aumento oficial fue lo que chispa que prendió el inicio de la lucha.

Mostramos nuestra fuerza y desafiamos las intimidaciones represivas: se puede pelear con firmeza y por más

Pero hay una cosa clave. En esta semana de lucha hemos logrado mejorar la correlación de fuerzas, mostramos nuestra fuerza y nuestro músculo, constituyendo una gimnasia importante, y mostrar que nuestra clase no está derrotada del todo y que se puede plantar cara con firmeza a los patronos. Hasta el momento, exceptuando los compañeros de Casima también del estado Bolívar, ninguna otra empresa ha logrado tomar medidas de fuerza como parar la producción, ni en las industrias básicas del Estado ni las del sector privado.

Por eso es que consideramos que en la actual situación y para quien lo pueda mirar fuera de los portones de la empresa, todo esto que escribo se dice fácil, pero parar la producción implicó desafiar las amenazas de los cuerpos represivos, de un gobierno profundamente autoritario con los trabajadores cuando luchan, incluso metiéndolos presos. Incluso dentro de la propia empresa hay destacamentos de cuerpos represivos y actúan solapadamente, cuando no abiertamente, los servicios de inteligencia.

Ya mencioné que el otro aspecto que jugaba en contra es la gran cantidad de compañeros fuera de labores, los miles de desactivados, siendo hoy muchísimos menos compañeros en planta que en luchas anteriores. Además, cuando empezó la pandemia la empresa se encargó de incluir conscientemente entre los miles de desactivados a muchos de los que tenía identificados como “come candela”, es decir, conscientemente optó por desactivar y enviar a sus casas a compañeros que han sido organizadores o han estado en primera fila de luchas anteriores.

Pero a pesar de toda esta situación adversa, la huelga se extendió rápidamente y se logró frenar los intentos reaccionarios de poner a milicianos y trabajadores de otras empresas a arrancar los hornos y la producción, haciendo de esquiroles contra nuestra lucha.

Sostengamos un principio: nada se acuerda sin la aprobación de las bases en lucha

Debe quedar claro que la decisión de unos compañeros de levantar el paro fue a espalda de las bases, justo en el momento en que había fuerzas para mantenerse firmes y obtener más. Tiene que ser un principio de oro que debe mantenerse contra viento y marea: los delegados en una lucha se deben a la base, que los puede revocar cuando lo considere, y no deben acordar nada hasta tanto las bases no lo aprueben, pues las asambleas son la máxima autoridad de la lucha.

¿Surge una nueva serie de luchadores y dirigentes de base?

Otra cuestión importante, de cara al presente y el futuro de nuestras luchas, es que ante la ausencia de gran parte de los compañeros de vanguardia de otras luchas (bien porque los desactivaron o jubilaron forzosamente), nuevo compañeros debieron jugar ese papel, destacarse como organizadores y vanguardia de su clase. Es una buena noticia y hay que estar muy atentos porque la empresa querrá tomar represalias contra estos compañeros. ¡No se debe permitir ninguna retaliación contra estos compañeros, porque sería aceptar que nos dejen más débiles para los próximos rounds de esta pelea!

La necesidad de la coordinación con otras empresas

Como lo comentamos en el proceso, si tenemos necesidades similares y un patrono común golpeándonos, ¿qué sentido tiene seguir luchando separados? Separados somos más débiles. Si la empresa, el gobernador y el Gobierno Nacional, para derrotar nuestra lucha piensan y actúan más allá de los límites de nuestra empresa, se mueven ágilmente para buscar fuerzas externas que nos derroten, ¿por qué nosotros vamos a pensar solo de los portones para adentro?, ¿por qué no vamos a tener también una política para buscar apoyos y unir nuestras fuerzas con nuestros iguales?

El mensaje que nos enviaron los hermanos de clase de Casima es un indicador de que puede comenzarse a coordinar y unir fuerzas. ¡No hay que esperar a una nueva coyuntura, la coordinación puede y debe comenzarse desde ya, para estar mejor preparados y organizados! ¿Acaso pensamos que mientras no hay lucha la empresa se queda de brazos cruzados y no se prepara los próximos combates? Nosotros también debemos prepararnos tanto internamente como estrechar lazos con los otros compañeros siderúrgicos y de las empresas básicas.

Un ejemplo para el conjunto de la clase obrera

Lo importante también es lo que marca Sidor, que puede abrir una nueva tendencia de luchas, donde el paro de Sidor se convierte en ejemplo a seguir. Por eso,los que solo ven las debilidades de la lucha, de que un grupo se dejó engatusar o que “no estuvieron a la altura de las circunstancias”, no se dieron cuenta de lo que está aconteciendo en Sidor por abajo, y lo que representa. Tanto en el sector público como privado, muchos protestamos, marchamos, pero hasta hoy solo los sidoristas han logrado hacer un paro real.

La gran mayoría de los trabajadores y las trabajadoras del país padecemos salarios miserables, atropellos, injusticias, contratos colectivos eliminados, derechos pisoteados, persecución cuando salimos a reclamar, incluso hasta cárcel. Un triunfo completo de los sidoristas sería la llama que se extendería en todas las industrias básicas y las privadas, y eso es lo que le aterrorizaba al gobierno, porque de darse, esto se extendería en todo el país, donde el clamor por un salario igual a la canasta básica se extiende. Por eso es que había que apostar, con propuestas, al triunfo de los trabajadores sidoristas. Allí radicaba su importancia.

De hecho, ya en sí misma esta batalla dada ha servido de ejemplo moralizante. Los compañeros de Maderas del Orinoco ponen el paro de Sidor como ejemplo y advierten con ir también a la huelga si el sindicato patronal se mantiene en esa actitud y la empresa no les cumple. Trabajadores de muchas otras luchas en curso, como los de Mondelez (antigua Kraft) en Barquisimeto, también siguieron con atención nuestra lucha y los ha llenado de más moral de lucha. Preparemos las próximas batallas por nuestros derechos.




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