Política Venezuela

ESCANDALOSO

Vacunados VIP de Venezuela: diputados de la Asamblea Nacional antes que personal de riesgo y de salud

Al igual que otros países de Latinoamérica, en Venezuela también existen los vacunados VIP, privilegios de unos mientras millones de sectores en riesgo y personal de salud aún siguen a la espera o se les hace a cuenta gotas. Recorre una indignación.

Jueves 25 de febrero | 15:37

EFE/ Miguel Gutiérrez

En nuestro continente primero se destapó en Perú, luego llegaron los casos de Argentina y Chile, para destaparse también en Venezuela. Es que los 277 integrantes que conforman la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela comenzaron a recibir la vacuna Sputnik V contra la Covid-19, en base a un plan oficial propuesto por el Gobierno, que hasta el martes habría inmunizado a menos del 10 % del personal sanitario y que excluye a la tercera edad.

La situación se destapó luego que, al menos tres diputados informaron a través de las redes sociales que les habían inoculado una dosis del fármaco ruso, cuyo primer lote con 100.000 aplicaciones arribó al país a mediados de mes y alcanzará para proteger a menos del 0,5 % de la población. Se trata de los legisladores Alfonso Campos, Anyelith Tamayo y Rubén Limas quienes se atrevieron a anunciar que ya habían sido vacunados, pero la lista de diputados inmunizados es más larga de acuerdo a lo que informa la agencia Efe.

En Perú, un escándalo se desató luego de conocerse que numerosos funcionarios del gobierno se vacunaron mucho antes de que se iniciara la inmunización contra el coronavirus entre los trabajadores esenciales y sectores vulnerables. La primera denuncia reveló que el expresidente Martín Vizcarra recibió dos dosis de la vacuna de la empresa china Sinopharm en octubre, cuando todavía era jefe de Estado y mientras la pandemia seguía golpeando duramente al país.

Luego se conoció que unos 487 funcionarios fueron vacunados anticipadamente, todos del más alto nivel, incluyendo el entorno cercano del presidente, como su esposa y su hermano, mostrando el desprecio de la casta política que no dudó en usar sus privilegios.

Otro país donde surgió un vacunatorio vip fue Chile, el país que tratan de mostrar como “modelo” de vacunación en Latinoamérica. En ese país más de 38000 personas fueron vacunadas antes de tiempo. Ninguna tiene más de 60 años, ni padecen enfermedades crónicas.

En el caso de Venezuela de todas formas, se prevé la vacunación total del pleno de la Asamblea Nacional, que es 92 % oficialista, pues así lo contempla el plan gubernamental que, no obstante, se aseguró que los trabajadores del área médica serían los primeros en recibir la protección en esta primera etapa. No se ha hecho público si lo mismo está aconteciendo en el tren ejecutivo y otros poderes del Estado. Lo cierto es que al destaparse el privilegio, al menos los tres diputados mencionados anteriormente rápidamente salieron a borrar sus mensajes en la red social Twitter.

Las denuncias comenzaron a llover. “Ahora tenemos en Venezuela nuestro caso VIP, como en Argentina y antes en Perú. Es una medida deplorable, profundamente injusta y sin ningún respeto a los criterios para personas más vulnerables y de mayor riesgo”, reiteró el médico José Félix Oletta quien es miembro de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología.

La diferencia está, con respecto a los otros países, es que en Venezuela no se genera crisis gubernamental menos que menos caer algún ministro. La orden viene de bien arriba. Maduro había explicado la semana pasada que luego de toda la vacunación a los sanitarios sería inmunizado el personal "social" que está "protegiendo" a la gente en las calles, los cuerpos de seguridad y las altas autoridades del Gobierno, incluyendo a los diputados del Parlamento. Pero hasta el martes, según se ha indicado más arriba se habría vacunado apenas al 10% del personal sanitario, cuando los de la Asamblea Nacional ya estaban siendo vacunados.

Así y pese a que en el país se inició la inmunización del personal sanitario en la primera línea de atención a pacientes con COVID-19, varios diputados de la Asamblea Nacional, informaron en sus redes sociales que habían recibido ya su primera dosis hace dos días, tal como lo hiciera la diputada Anyelith Tamayo, quien apenas tiene 21 años, y está lejos de pertenecer a la población más vulnerable ante la pandemia.

Varios gobernadores y alcaldes oficialistas han informado de la llegada de algunas dosis de Sputnik V en sus regiones, mientras el Gobierno asegura que esta fórmula ya se está aplicando en todo el país, sin explicar las cantidades en cada caso ni se conozca hasta el momento un balance oficial al respecto.

Mientras la escasez de vacunas producto de la guerra comercial entre las multinacionales farmacéuticas y los Estados expone a millones de adultos mayores y trabajadores esenciales a la pandemia simplemente porque la vacuna no llega o lo hace a cuenta gotas, funcionarios del alto escalón gubernamental y de los demás poderes de Estado hacen usos de sus propios privilegios mientras millones están en riesgo.

Todo vale para salvarse entre ellos, mientras las grandes mayorías se ven expuestos a la pandemia para poder llevar un plato de comida a su casa. No se trata de la “inmoralidad de algunos” es la forma de proceder de esa casta burocrática de un Estado capitalista parasitario y criminal, como se ha denunciado en este diario tomando toda esa cadena de privilegios que se ha destapado en el continente.

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Como escribe Diego Sacchi para La Izquierda Diario, hay que contraponerle a toda esta cadena de privilegios una salida radicalmente opuesta, empezando por exigir la liberación absoluta de las patentes y la centralización del sistema de salud, incluyendo a los laboratorios, juntando tanto los recursos del sector público y privado para empezar la producción inmediatamente, en acuerdo con los países latinoamericanos y que mientras tanto, el plan de salud sea controlado por organizaciones de los trabajadores y trabajadoras del sector de salud para que haya un control popular y estricto del plan de vacunación y que no haya el mínimo privilegio para nadie.

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