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Red Internacional

Europa.La contraofensiva ucraniana y la posibilidad de una escalada del conflicto

Tiempo estimado 10:05 min


Durante casi una semana, Kiev ha lanzado una contraofensiva en el noreste del país. Zelensky reclama el control de 4000 km² de territorio ocupado hasta ahora. El escenario sigue siendo el de un empate estratégico que podría conducir a una escalada.

Jueves 15 de septiembre | 09:40

Detrás del triunfo ucraniano, una importante ayuda de Occidente

Desde el comienzo de la semana, el Estado Mayor ucraniano y parte de la prensa occidental parecen haber revivido las esperanzas (al menos en el discurso) de una posible victoria ucraniana. La publicación pro demócrata The Atlantic llega a decir que "Es hora de prepararse para una victoria ucraniana". En una entrevista para Le Monde Oleskii Reznikov, el ministro de Defensa ucraniano habla abiertamente de una "tercera etapa de la guerra" y llega a reivindicar una posible victoria ucraniana: la liberación total de los territorios reconocidos internacionalmente a Ucrania en 1991 (tras la caída de la ex Unión Sovietica), incluida Crimea, así como la posibilidad de exigir reparaciones por crímenes de guerra a Rusia.

Hay que decir que los recientes avances ucranianos pueden parecer espectaculares: en la última semana Ucrania afirma haber recuperado 6000km2 de su territorio, incluyendo una parte importante del oblast [provincia] de Kharkiv y ciudades como Balakliya, Kupyansk e Izium, ciudad central debido a su ubicación en las rutas de suministro de las tropas rusas. Esta ciudad fue reivindicada hasta ahora como uno de los objetivos tácticos centrales de la contraofensiva.

Detrás de este innegable progreso, dos elementos son reivindicados por el Estado Mayor ucraniano: la huida (parcialmente probada) de las tropas rusas, así como la posibilidad de que Ucrania cuente con la ayuda militar proporcionada por la OTAN. Este es particularmente el caso de los misiles del sistema Himars de fabricación estadounidense que habrían permitido avances significativos contra la logística rusa. Es una demostración más del papel de la OTAN en la guerra y del carácter internacional del conflicto. Con el giro de la contraofensiva, Ucrania logra posicionarse de una manera diferente ante los ojos de la prensa y los gobiernos occidentales. Reznikov, como todo el Estado Mayor ucraniano, no escatimó en reclamar la necesidad de un salto en la ayuda militar de Europa y Estados Unidos para Ucrania.

Para la revista ultraconservadora The National Interest, "Occidente tiene el poder de ayudar a poner fin a la guerra. Por lo tanto, la comunidad internacional debe continuar brindando a Ucrania la asistencia que necesita para esta operación y la continuación del conflicto. La renuencia a seguir apoyando a Ucrania durante este período crucial permitirá a los rusos reagruparse y redefinir sus estrategias, lo que solo prolongará la guerra." El fortalecimiento de este discurso triunfante de occidente y Ucrania, incluso cuando la Unión Europea soporta la peor parte de las consecuencias de la guerra económica librada con Rusia y Ucrania, tiene el objetivo de presionar a sus aliados occidentales. para recibir armas adicionales.

De hecho, como explica The Guardian, varios ministros europeos, a pesar de su cautela, han afirmado su apoyo a la contraofensiva ucraniana. Annalena Baerbock, ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, hablando en Kiev cuando el impacto de la ofensiva tomó forma el sábado pasado, dijo que era "un momento de esperanza". Después de otras 24 horas de avances, había estallado un feroz debate en la política alemana sobre el suministro directo de armas pesadas, incluidos los tanques Leopard. Agnieszka Brugger, líder adjunta del grupo de los Verdes en el Bundestag [parlamento], dijo: “Todas las opciones deben probarse nuevamente sin ningún tabú. Estos son meses cruciales para el pueblo ucraniano y para el orden en nuestro continente”.

La revista 19fortyfive también informa sobre la euforia triunfalista de los funcionarios occidentales: "Este progreso ucraniano muestra la valentía, la habilidad y la determinación de las fuerzas ucranianas, y muestra que nuestro apoyo está marcando la diferencia todos los días en el campo de batalla’", dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en una conferencia de prensa el 9 de septiembre.

Estas celebraciones y el discurso triunfalista muestran cómo el campo occidental, ante la perspectiva de una creciente crisis económica y política debida en particular a la explosión de los precios de la energía, está satisfecho de poder reivindicar una Ucrania a la ofensiva por primera vez después de varios meses de incapacidad militar para lograr victorias sobre los rusos.

Sin embargo, esta dinámica podría allanar el camino para una escalada bélica mortal, tanto en el lado europeo, donde la OTAN desempeña un papel central en la intensificación del conflicto armado, como en el lado ruso.

Una contraofensiva que se queda limitada y abre el camino a las represalias

Del lado ruso, incluso cuando la contraofensiva está en pleno apogeo, el tono del Kremlin permanece impasible. El Estado Mayor ruso asegura que se trató de una retirada voluntaria hacia el sur del país para concentrarse en los intentos de avance de Ucrania sobre Kherson, al tiempo que busca minimizar la realidad del estado de fatiga moral de las tropas rusas. La parte sur del país aún tiene un interés diplomático central para los rusos: consolidar las posiciones ya ocupadas en territorio ucraniano así como en el acceso al mar.

El hecho es que la contraofensiva ucraniana tiene límites significativos. Moscú también ha afirmado que el cambio significativo en la primera línea de la guerra fue el resultado de una decisión de "reagruparse" y mover las fuerzas más al sur para repeler los ataques ucranianos en la región ocupada de Kherson. De hecho, la velocidad de los avances de las tropas ucranianas no puede hacernos olvidar que Rusia todavía ocupa hoy el 25% del territorio ucraniano.

En este contexto, los avances podrían debilitar rápidamente al ejército ucraniano, que ha declarado una potencial "pausa" en su contraofensiva por el peligro que representa la cantidad de kilómetros conquistados y el posible debilitamiento de las cadenas de suministro militar ucranianas. Lejos del tono triunfalista (y deliberadamente exagerado) de parte de la prensa occidental, el periodista del Financial Times, Gideon Rachman, llama a la “cautela” señalando: "Pero es necesaria cierta cautela. Casi una quinta parte de Ucrania sigue ocupada. Los rusos intentarán reagruparse y los ucranianos podrían ir demasiado lejos."

Aunque el tono del conflicto puede cambiar, los ucranianos también corren el riesgo de una escalada de los ataques contra sus instalaciones civiles y su población civil. De hecho tras la captura de Izium por parte de Ucrania, Rusia bombardeó parte de la red eléctrica ucraniana, y las redes rusas incluso han reclamado la destrucción del "40% de la red eléctrica del país". Aunque estas cifras están extremadamente sobreestimadas, la guerra de Putin muestra una vez más su cara reaccionaria: la toma de rehenes de la población civil se utiliza como arma de guerra.

Finalmente, estos ataques destructivos ponen en duda la potencial renovación del “riesgo nuclear” en última instancia, como arma de disuasión.

Críticas en Rusia

Por otro lado, por primera vez se observa en el lado ruso un aumento abierto de las críticas por parte de la derecha nacionalista del país. Varios blogueros de extrema derecha han llamado la atención recientemente, como Girkin, un ex veterano y nacionalista de extrema derecha que critica abiertamente al Kremlin por no haber logrado una rápida victoria estratégica sobre Ucrania y que agita los riesgos de una derrota y aplastamiento de Rusia por parte del campo occidental. La capacidad de Ucrania para retomar el Óblast [región/provincia] de Kharkiv podría reforzar un ala rusa profundamente reaccionaria que apoya los objetivos estratégicos de Putin mientras se deslinda de las decisiones tácticas del Estado Mayor del Kremlin.

En Russia Today, la televisión estatal oficialista, los partidarios de Vladimir Putin piden una reacción real a la contraofensiva ucraniana. Estas diferentes corrientes reaccionarias parecen tener sobre todo el objetivo de empujar al Kremlin a tomar decisiones más radicales, fomentando el establecimiento de una movilización militar general (rechazada hasta ahora por Putin) así como el uso masivo de bombardeos. El fortalecimiento de estas corrientes reaccionarias podría forzar una potencial escalada del lado ruso y contrasta con la incapacidad de fortalecimiento de un ala liberal en Rusia.

La guerra en Ucrania sigue siendo por el momento una guerra basada en un equilibrio de poder. La invasión reaccionaria de Ucrania por parte de Rusia fue seguida en gran medida por la movilización de armamento y ayuda, igualmente reaccionario, de la OTAN, que participa en gran medida en la escalada del conflicto.

Los recientes avances de Ucrania podrían dar lugar a una violenta respuesta rusa, y parece que aún hoy no hay ningún escenario escrito de antemano. El fortalecimiento de un ala opositora nacionalista en Rusia, así como las posiciones del gobierno de Zelensky y los gobiernos imperialistas occidentales son dos demostraciones del carácter abiertamente reaccionario de este conflicto. El refuerzo del campo occidental y de Zelensky serían los principales puntos de apoyo de la OTAN para poder reafirmar su expansionismo en Europa del Este.

Del lado occidental, algunos comienzan a hablar abiertamente sobre las posibilidades de un cambio de régimen en Rusia y a especular sobre lo que sucederá a continuación. Queda por ver si Occidente está dispuesto a “pagar el precio” de una creciente desestabilización del continente a causa de las turbulencias por un cambio régimen del Kremlin.





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